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lunes, 8 de abril de 2024

El adoctrinamiento es la pedagogía del opresor

 

En otra de las indecorosas apariciones del lenguaraz presidencial se informó sobre el plan sistemático de persecución penal que se implementará sobre la docencia.

En ocasión del paro nacional docente y con el don de oportunismo procaz que suele utilizar el lenguaraz presidencial, que no es más que un amplificador del pensamiento adoctrinador del señor presidente, desde su espacio de vocería, anuncia enviar un proyecto de ley “para modificar los artículos 11 y 126 de la Ley de Educación Nacional con el objetivo de penar el adoctrinamiento en las escuelas. Además de esto, el ministerio de capital humano se va a encargar de poner a disposición un canal para que los padres y alumnos puedan denunciar el adoctrinamiento y la actividad política que no respete la libertad de expresión. En definitiva, van a poder denunciar cuando sientan que no se respete su derecho a educarse…”, para luego hablar de que los “entristece ver contenidos en las aulas o actos escolares teñidos con militancia ideológica…” y hacer una difusa referencia sobre una supuesta actividad en un colegio, que habría ofendido a “familias, estudiantes y veteranos de Malvinas…”. A renglón seguido, criticó el paro docente y consideró que es un instrumento de los sindicalistas “para negociar sus privilegios”. Mientras el lenguaraz ponía en palabras el pensamiento de la pedagogía opresora del señor presidente, las fuerzas de (in)seguridad, reprimían, con la cobardía e impunidad que las caracteriza, las protestas de docentes y jubiladxs en la plaza del Congreso como se puede apreciar aquí.

Tenemos muchas discrepancias y hemos sido muy críticos de la Ley Nacional de Educación (LEN) por seguir los lineamientos impuestos por los organismos internacionales, que son los que pusieron en crisis al sistema educativo en cuanto a su carácter público y gratuito, puesto que permeabilizó la intromisión de las llamadas organizaciones de la sociedad civil (ong y fundaciones empresariales) que promueven los dispositivos de endoprivatización del sistema; por ejemplo, la voucherización como implementa este gobierno, o los cursos de capacitación a cargo de fundaciones, como los del milmillonario Sunny Varkey,  con su marca ideológica de mercado y su sesgo neoliberal.

Es por eso que la misma ley puede ser aprovechada como insumo por las derechas en general y las ultras derechas en particular, con reformas para penalizar, que es el dispositivo para el cual siempre invierten los gobiernos que enarbolan el pensamiento hegemónico como una verdad revelada por las “fuerzas del cielo”.

En este caso proponen la modificación de los artículos 11 y 126 de la LEN. Interesante, porque también, para la entrega de vouchers, como lo hemos desarrollado en un artículo anterior, la ministra Sandra Pettovello había realizado una “libertaria” interpretación del inciso “e” del mismo artículo 11, donde dice: “…garantizar la inclusión educativa a través de políticas universales y de estrategias pedagógicas y de asignación de recursos que otorguen prioridad a los sectores más desfavorecidos de la sociedad…”, la ministra a través de la resolución 61/2024, considera que “los sectores más desfavorecidos de la sociedad” pertenecen a la clase media que envía sus hijxs a la educación privada. De manera que quienes aumentaron las cuotas desmedidamente gracias a la liberación de los aranceles que realizó el señor presidente, no solo se siguen beneficiando por los subsidios estatales (subsidio a la oferta), sino que podrán sostener su matrícula gracias al subsidio a la demanda (voucher). Estas son las variables que permiten al mercado educativo sostenerse con los dineros del Estado (el de todos), en detrimento de la educación pública a la que se le niegan las recomposiciones salariales y las partidas provinciales con el cínico enunciado: “no hay plata”.

Es así que cuando los reclamos emergen, la respuesta es la represión, los malos tratos, la persecución, la penalización y la descalificación libertaria. El fascismo puede tener muchos y variopintos ropajes, pero la esencia es la misma en todas partes.

Modificar el artículo 11 de la LEN implica suprimir, alterar o agregar algún inciso o eliminar el artículo completo y remplazarlo por otro. Dicho artículo es un título de la ley: “Los fines y objetivos de la política educativa nacional son…” y tiene 23 incisos, que orientan el conocimiento; la formación; la sexualidad; el saber científico; las distintas manifestaciones del arte y la cultura; la participación democrática, la garantía de los derechos de niñxs y adolescentes; la eliminación de todas formas de discriminación; entre otros fines y objetivos.

En tanto que el artículo 126, se circunscribe a “Los/as alumnos/as tienen derecho a…” y lo completan 10 incisos, que se refieren a los derechos a la educación igualitaria; libertad de conciencia; protección física, psicológica o moral; al apoyo económico, social, cultural y pedagógico; integrar centros, asociaciones y clubes de estudiantes; la participación en la decisión de proyectos; desarrollar sus aprendizajes en edificios que respondan a normas de seguridad y salubridad, con instalaciones y equipamiento que aseguren la calidad del servicio educativo; entre otros derechos, que por cierto algunos son dudosos, porque donde está el derecho del alumnx está el de deber del Estado; por ejemplo la infraestructura escolar para el desarrollo de los aprendizajes, es decir, el estado paupérrimo de algunos edificios escolares niega el enunciado de ese derecho.

Elegimos textualizar estos incisos de ambos artículos por encontrar que son significativos en cuanto a los fines de la política educativa y los derechos del estudiantado, sin embargo, así como la ministra Pettovello hizo la libertaria interpretación del inciso “e” del actual artículo 11, es muy probable que en las modificaciones que vaya a proponer el señor presidente a ambos artículos, se agreguen en los fines de la política educativa la “penalización docente” y que entre los derechos que expone el artículo 126, encontremos el derecho a “denunciar” a docentes que sean sospechados de no tener la “imparcialidad” del discurso hegemónico enarbolado por el señor presidente, algunos de sus funcionarios, incluidos diputadxs, senadorxs y el lenguaraz informante, en consecuencia lxs docentes podrán ser acusadxs de “adoctrinar” a sus alumnxs.

No parece suficiente usar a las fuerzas de (in)seguridad para reprimir a quienes se manifiestan por una jubilación que sea igual a la canasta familiar o a lxs docentes, que en la conmemoración de los 17 años del impune asesinato de Carlos Fuentealba, salieron a reclamar por las paritarias y el Fondo Nacional de Incentivo Docente para la recomposición justa de sus deprimidos salarios, producto tanto de políticas precarizadoras de orden histórico como de la doctrina del shock depredador aplicada por este gobierno empobrecedor compulsivo.

Declarar a la docencia como enemiga, si es que no rinde pleitesía a los designios del “señor presidente”, va en línea con las políticas de exterminio tan valoradas por él, como la “gesta” genocida del, todavía “monumentado” general Julio A. Roca.

Todo gesto presidencial, aunque no lo parezca, es pedagógico, quiero decir, es performativo, genera efectos, construye conductas.

Cuando el señor presidente, en ocasión de su “clase magistral” ante lxs estudiantes del colegio Cardenal Copello, donde él estudió, les dice: “… dejar de darle pescado a la gente y enseñarle a pescar…”, lo que luego traduce como “… enseñarles a ser individuos, enseñarles a ser libres…”, asocia la libertad al hambre y en el mismo ademán a la ruptura de la solidaridad social. Ese hecho lingüístico es performativo, genera un efecto en las conductas, en este caso es más complicado, porque se enuncia como una sentencia acabada en sí misma y es la palabra presidencial. Eso es adoctrinamiento.  

En cambio, un docente aprovecharía la misma sentencia para provocar el debate con sus alumnxs sobre el individualismo y la solidaridad para, incluso desde allí, problematizar los conceptos de egoísmo y altruismo o los principios de cooperación asociados al aprendizaje.   

Esta segunda actividad genera conocimiento y moviliza conductas, frente a la palabra presidencial que genera parálisis y obediencia, no pensamiento, adoctrinamiento, una forma conductual de la concepción bancaria de la educación. Pero este tema ya lo analizamos en profundidad en otro artículo.

La cuestión parece ser que la docencia es el nuevo enemigo interno, seguramente siguiendo las enseñanzas de Julio A. Roca, como bien lo dijo el señor presidente, sobre su ídolo militar vernáculo; así como su veneración por la imperialista, asesina británica, Margaret Thatcher, que cuando le preguntaron en una entrevista por el hundimiento del crucero General Belgrano, que navegaba fuera del área de exclusión y fue torpedeado por el submarino inglés Conqueror por orden directa de ella, contestó que  “lo haría otra vez”.

¿Cómo daría ese tema a sus alumnos, señor presidente?

Es obvio que no lo daría, como en el discurso que realizó el 2 de abril en la Plaza San Martin de la Ciudad de Buenos Aires, donde Malvinas estuvo ausente, el proceso colonial estuvo ausente, los conscriptos muertos, estuvieron ausentes, estuvo presente “el gran general Julio Argentino Roca”, a quien designó como “el padre de la Argentina moderna” y su visión patafísica de la economía y la política.

Al principio me pareció extraño que, con la Fuerzas Armadas presentes en el acto, el señor presidente no hiciera una referencia a la “patria”, siendo que tampoco hubo alusión al “Padre de la patria”, el general José de San Martín; después entendí, que en la lógica mileiniana la patria no existe, porque todo es mercado.

Veamos, en el discurso tampoco aparece respecto de Malvinas la dialéctica imperialismo – colonialismo, por esa misma noción de mercado que la obtura. Dice el señor presidente: “… no existe soberanía sin prosperidad económica y como muestra toda la evidencia empírica, no existe prosperidad económica, sin libertad económica, justamente los presidentes de la llamada generación del 80, no hicieron otra cosa que lo que nosotros proponemos hoy en día, un Estado restringido a sus funciones esenciales, libertad para producir, trabajar, comerciar y circular…”.

El grado cero del reduccionismo estatal, las funciones del estado del señor presidente se restringen a “producir”, “trabajar” y “comerciar”, resulta particularmente novedoso lo de “circular” ¿tendrá que ver con no hacer paros, ni piquetes, ni protestas, ni reclamos que puedan afectar la circulación de la “gente de bien”?

Lo que propone el señor presidente es un estado con autómatas al servicio íntegro del capital, con individuos/máquina que produzcan para el capitalismo y la mayor acumulación de la riqueza en pocas manos.

Para ese modelo necesita una escuela pública al servicio de todo el funesto andamiaje, que ya estaba en marcha, pero que sus políticas de shock lo exponen salvajemente.

Está clara la colonialidad del poder y su devoción por los imperialismos, inglés y estadounidense, como lo ha marcado nuestra historia, justamente con las preferencias de Juan Bautista Alberdi por lo europeo y Domingo F. Sarmiento por los Estados Unidos.

El discurso de Plaza San Martín es una clara reivindicación a las Fuerzas Armadas desde la perspectiva negacionista, que intenta poner en duda lo que es cosa juzgada. Eso es adoctrinamiento.

La apelación a Roca como “el padre de la Argentina moderna”, es la reivindicación del genocidio perpetrado sobre los Pueblos Originarios. Roca no batalló contra el enemigo extranjero, exterminó a los aborígenes, los que habitaban desde el inicio; funcionó como un verdadero colonizador, actuó para el imperio.

Aquellos que habían sido derrotados en las llamadas invasiones inglesas 1.806 y 1.807 y que esa gesta marcó el camino de los revolucionarios hacia 1.810, fue traicionada por la llamada generación del 80.

Por supuesto que todo proceso histórico es objeto de debate, pero hay determinadas conceptualizaciones que son inevitables, la decisión de la lucha es contra el invasor, pero como ha sucedido en este país, históricamente y también en Latinoamérica, siempre están las elites apropiadoras del territorio que han utilizado a las fuerzas militares como brazo pretoriano en resguardo se sus propios intereses, haciendo el adoctrinamiento de los integrantes de esas fuerzas e imponiendo su plan económico y sus valores de clase como universales. Eso, también, es adoctrinamiento.

Así que bienvenida esta desigual “batalla cultural”, porque usted, señor presidente tiene todo el aparato del Estado para ejercitar todas las formas de represión imaginables, físicas y simbólicas; de todas maneras somos muchxs, los que no nos vamos a dejar “adoctrinar” por el avasallamiento cotidiano, ni por las “transcripciones” de su lenguaraz con su delirante “0800 denuncie un docente”, porque la población sabe, que son lxs docentes de las escuelas públicas desfinanciadas, lxs que todos los días afrontan la aventura de enseñar, en un contexto en el que vivir, para millones de habitantes es una odisea, con más del 60% de niñxs y adolescentes sumidos en la pobreza profundizada por sus fuerzas del cielo.

No se trata de “adoctrinamiento” escolar; se trata de adoctrinamiento gubernamental.

Darío Balvidares

Imagen destacada: Nahuel Hidalgo

Publicado en Tramas 6-04-2024

martes, 2 de abril de 2024

El león y la dama, de educación nada

 

Sin sorpresas por las obtusas declaraciones tanto del señor presidente como las de hace casi un mes de su diputada Lilia Lemoine, redoblan la apuesta de la ignorancia en cuantas oportunidades tienen.

El león

En el camino por la denostación de la educación pública y contra la lucha docente, no vacila el señor presidente en sus diatribas aludiendo de manera compulsiva a la figura del “adoctrinamiento”, que como ya habíamos analizado en un artículo anterior, referido a la charla que había dado a lxs alumnxs del Colegio Cardenal Copello, de donde egresó el primer mandatario, en su discurso de base delirante ,les decía cosas tales como: “… estábamos tan contaminados de socialismo, teníamos tanto rojo encima, que lo natural fuera que la revolución fuera liberal, otra cosa que pasa es que los jóvenes llevan menos tiempo expuestos al mecanismo de lavado de cerebro que es la educación pública, independientemente que sea de gestión estatal o privada, porque cuando determinan los contenidos, están recontra rojos los contenidos, entonces eso también favorece no estar expuestos, porque entre tener la cabeza contaminada o tenerla limpia, prefiero que esté limpia…”

Su permanente rugir contra el “socialismo”, “los contenidos teñidos de rojo”, “la cabeza contaminada”, formas discursivas que no sólo emulan el mal, en el imaginario presidencial, sino que pertenecen, como habíamos afirmado en ese mismo artículo, al campo semántico utilizado en el documento de la dictadura genocida, “Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo)” de 1977, por los puntos de contacto respecto de la generación del enemigo interno y externo, marxismo y comunismo.

En la compleja articulación discursiva del párrafo citado, no porque haya complejidad teórica, sino por el magma, peligrosamente delirante, con que fluye en los discursos públicos del otrora panelista de televisión, nunca definió el “rojo” de los contenidos educativos, aunque puede intuirse que entre los que aparecerían con ese colorido se encuentran los derechos humanos, la ley de interrupción voluntaria del embarazo, la propia Educación Sexual Integral (ESI), las cuestiones de género, la mirada crítica sobre la historia, cierta economía “colectivista” y el cambio climático, entre otros.

Un señor presidente que detesta la educación pública, podríamos arriesgar, por dos motivos: uno, porque no la conoció, ni la conoce; el otro, por la ceguera que le impone su velo ideológico, para utilizar una caracterización del “barbudo alemán”, como llamó a Karl Marx en su umbrosa disertación realizada en el Foro Económico Internacional de las Américas, en el que, casi con un tono de perverso festejo, anunció “haber terminado de cuajo con la obra pública” y “dar de baja 70.000 contratos” de trabajadores estatales, así como la eliminación de “200.000 programas sociales entregados irregularmente”, según su propia palabra, en el Foro que reúne lo más rancio de la corporación empresarial.

Pero, para esta breve nota, lo que destacamos es la obsesión del mandatario contra las universidades públicas, a las que ha decidido desfinanciar para provocar su cierre en esta escalada hacia el depredador superávit fiscal, aunque no es el único motivo. En la estrechez de su imaginario, habita la idea de que “cerrando” las universidades públicas, destierra el manto rojo que las cubre. En la misma intervención, reafirma que “…la educación pública – porque toda es pública, puede ser de gestión privada o de gestión estatal – ha hecho muchísimo daño lavando el cerebro de la gente y llevado a la lectura de autores que verdaderamente, han sido verdaderamente nefastos para la historia de la humanidad y en especial para Argentina. Yo siempre hago el chiste que si ustedes van a la Universidad de Buenos Aires a la facultad de Ciencias Económicas y le preguntan quién es Ludwig von Mises, le van a decir que es el número 9 de Holanda y para otros es el mejor economista de todos los tiempos junto a Murray Newton Rothbard; eso sí, al barbudo, sí lo conocen, el barbudo alemán, digamos, a ese empobrecedor de Marx, a ese sí lo conocen…” (es textual). (ver el video aquí).

El señor presidente usó la palabra, la retomamos para calificar lo empobrecedor de sus, no sé si llamarlas reflexiones, prefiero llamarlos (en su conjunto) comentarios filofascistas, en principio por la escases argumental y luego por el regocijo que parece provocarle la denigración tipificante que recorre sus corroídos discursos cuando se refiere a lo público.

En el recorrido expositivo, sus economistas de cabecera siempre están presentes, también cobran presencia en los nombres de sus “hijitos de cuatro patas”, como le gusta llamar a sus perros al señor presidente. Respecto de lo del “9 de Holanda” hemos escuchado en estos días, declaraciones, de investigadores, de profesionales y egresados recientes de Ciencias Económicas de la UBA, que por supuesto, en su formación han estudiado a los economistas libertarios, así como también al filósofo alemán.

Me permito, como información, recordar que en las facultades de la UBA, existe la libertad de cátedra, lo que, por lo general no deviene en un aluvión de cátedras que enmarquen sus contenidos en la visión marxista, ni de la historia, ni de la economía y eso sucede porque las llamadas carreras tradicionales son de neto corte liberal.

La historia de la UBA y su prestigio no se empaña porque el señor presidente la descalifique en su reflujo rugir antiestatal. En la era de los rankings QS que establecen métricas de la calidad de las universidades más influyentes sobre un total de casi 24.000 que hay en el mundo entre públicas y privadas, la UBA está en el puesto 95º del ranking global, es decir entre las 100 mejores desde 2015 y la mejor de Argentina, mientras que la privada universidad de Belgrano, donde estudió el señor presidente, fluctúa entre los puestos 761 -770. Vale la información como dato de la realidad, no como producto de eólicos rugidos, si se me permite la expresión.

Así que el plan motosierra y licuadora, con los despidos y cierre de Télam, de los organismos públicos, de la TV Pública, del INCAA, del Anses, más la depreciación en los salarios, el saqueo a las jubilaciones, la obscena liberación de las tarifas de energía y transporte, etc. etc. responden a los deseos de destrucción y desaparición del Estado, aunque no solo del Estado, sino que es el gestionamiento del exterminio social y cultural, consecuencia evidente de las políticas que se están llevando a cabo. En términos del “barbudo alemán”, para que los grandes capitalistas agiganten la apropiación de la renta común y de la plusvalía generada por lxs trabajadorxs, que son los verdaderos damnificados del designio empobrecedor de las “fuerzas del cielo”.

La dama

Unas breves líneas, para que podamos reflexionar sobre el nivel de humanidad de quienes accedieron a los cargos que traman nuestros destinos y los del país en su conjunto.

Lilia Lemoine es diputada de la Nación por el partido del señor presidente. A principios de noviembre de 2023, cuando ya había sido electa, se viralizó un video en el que con tono delirante vociferaba: “Me cago en la asignación universal por hijo, me cago en la educación publica gratuita a la que vos podés asistir, me cago en todos los servicios públicos”.

Más allá de asumirse, libertaria, el formato soez de su discurso da cuenta de su diarreico pensamiento, ya ni siquiera de panelista guionado, sino de exponente de la era del pospensamiento, era a la que nos están llevando personajes que tienen la legalidad de la investidura, pero la dudosa legalidad para usufructuarla.

Aquí el testimonio

Crédito Minuto Uno

No es todo, hace unos días también, durante una entrevista, cuestionó el trabajo docente desde una perspectiva propia del “sentido común” próximo al fascismo para principiantes, pero fascismo al fin.

Este fue el razonamiento lemoineano: “… sobre los maestros. Estaba mirando lo que ganan. Ganan más o menos lo mismo que un jefe de guardia de hospital, con la diferencia (…) los números son alarmantes, los chicos no aprenden. En cualquier trabajo, si vos hacés mal tu trabajo, no cobrás o te despiden. La pregunta es cómo estos maestros pueden reclamar un salario mejor, no digo todos, porque hay muy buenos maestros porque hay algunos que no quieren parar y faltar a sus labores, ¿no? Pero si los chicos no aprenden, por qué les vamos a seguir pagando. Durante la cuarentena, dos años casi no hubo clases, fue un desastre, cobraron igual. La pregunta es: ¿qué nos pasó? Terminamos destruidos en cuanto a la educación, pero acá seguimos (sic). La educación debería ser esencial o no es. Entonces, estamos obligados a pagar a los maestros y ellos no están obligados a trabajar…”. (ver video)

La pobreza del razonamiento de la diputada y el grado de aversión contra los docentes, que, según su mirada, los “buenos” son los que no paran, los que no luchan por sus derechos y el resto serían los “malos”, que deben quedarse sin trabajo.

El reduccionismo “los chicos no aprenden” y asociar el aprendizaje a la relación con el maestro, haciendo caso omiso de las múltiples variables que dificultan el aprendizaje es de una perversión absoluta.

Además, falsea la enorme tarea que tuvieron que hacer lxs docentes con sus propios esfuerzos personales, sin horarios fijos y pagando la conectividad para sostener el sistema en la virtualidad, que mostró la falta de inversión y desnudó la cara más cruel de la fragmentación social y de la pobreza infantil y juvenil, expuesta por la “pantalla” que fue la cuarentena durante la pandemia.

La conclusión sobre el carácter “esencial de la educación”, como categoría restrictiva contra las luchas sindicales, muestra su paupérrima posición respecto de la educación. Claro, unos meses antes la usaba de “inodoro”, ¿por eso creerá que deba ser “esencial?

¿Qué hizo Lemoine en más de tres meses de gestión como integrante de la Cámara de diputados?

Si entramos al sitio de la Cámara de Diputados y buscamos el perfil de Lilia Lemoine, nos vamos a encontrar que en la página que corresponde a la Declaración Jurada no está hecha la presentación.

Pero pasemos a la página de proyectos realizados. Tampoco nos vamos a encontrar con gran cosa. Un proyecto de Declaración de repudio a una agresión que habría sufrido el señor presidente el 10 de diciembre, día de la asunción, aunque, curiosamente, nunca explicita la agresión. Además, la diputada se equivoca y cree que el proyecto es de resolución.

En tanto el otro proyecto solicita la modificación de un artículo 32 sobre “transparencia Activa”, de la Ley 25.275 de “Acceso a la Información Pública”. Y nada más, como se puede apreciar en la siguiente foto.

Captura de pantalla realizada de https://www.hcdn.gob.ar/diputados/lbolukalol/listado-proyectos.html

De acuerdo con sus propias definiciones de productividad, es evidente que no ha trabajado, cabe la pregunta: ¿Cuál sería el motivo por el que hay que pagarle el sueldo? ¿Acaso su sueldo de diputada nacional es por hacer presentaciones televisivas? ¿Por denostar a lxs docentes? ¿Por gritar que se “caga” en la educación pública en un video?

Más que nunca el proyecto político, económico y social debe al mismo tiempo que desenmascarar el fraude político que nos encamina a la desintegración social y pensar un modelo alternativo que se funde sobre la base de lo público, de lo común. Un modelo que valorice la propiedad pública, física y simbólica, no se puede avanzar sobre las mismas recetas que nos condujeron a la zozobra absoluta que ahora nos propones el gobierno libertario.

Es desde abajo, la construcción de un modelo emancipador que socialice un modelo productivo que no esté fundado en la máquina extractivista, que nos permita salir de la trampa colonial a las que nos tienen acostumbrados los mismos de siempre, que nos terminan explicando por qué hay que “ajustar” mientras se consustancian con las políticas de entrega del FMI.

Este sistema ya nos ha probado que no va a dar respuestas que beneficien a la mayoría de la población; aunque también nos va exhibiendo su degradación en sus exponentes políticos, afectos a la violencia simbólica y material; rugidores del pospensamiento, como dice el señor presidente, que prefiere “tener la cabeza limpia y no contaminada”. Discrepo, la cabeza “contaminada”, tiene pensamiento, en cambio la “limpieza” de pensamiento es peligrosamente vacua.

Darío Balvidares

Imagen destacada: El Destape

Publicado originalmente en Tramas (28/3/24)

sábado, 23 de marzo de 2024

Vouchers educativos, la discriminación libertaria

 

El gobierno acaba de anunciar el “Programa de Asistencia de Vouchers Educativos para la Clase Media” en escuelas de gestión privada que reciban subvención estatal no menor al 75%.

Fiel a lo anunciado en la campaña política, empieza el ensayo de la voucherización del sistema educativo con el subsidio a la demanda. Si bien se desregularon los aranceles de las cuotas en esas escuelas, liberando el mercado privado de la educación, ahora ofrece la “ayuda”, temporal, a ese sector social, tipificado como “clase media”. Temporal, porque de acuerdo con la Resolución 61/2024 emanada del ministerio de Capital Humano, firmada por Sandra Pettovello, dicha asignación será para los meses de mayo, junio y julio.

De acuerdo con la resolución, serían alcanzados por este programa asistencial dos millones de estudiantes, aproximadamente distribuidos en 6.000 escuelas privadas del país cuya cuota no supere los $54.396 (cuota base de marzo jornada simple), pero para ello, la familia tiene que cumplimentar otro requisito, el ingreso familiar no debe ser superior a siete salarios mínimos, vitales y móviles, lo que hace alrededor de $1.419.600 para obtener su voucher por el 50%, es decir, $27.198 por hijo hasta los 18 años de edad. Lo que fue dado a conocer en el siguiente comunicado.

Más allá de la asistencialidad a la “clase media”, la decisión política constituye una contradicción libertaria, al mismo tiempo que una provocación. La primera es en relación con sus concepciones filosóficas de libre mercado, la desregulación arancelaria de las cuotas y continuar con la exención de los aportes patronales en beneficio de los dueños de las escuelas privadas va en sintonía con el desquicio mercaderil de las “fuerzas del cielo”; pero crear un programa de asistencia más, vía voucher (subsidio a la demanda), además de mantener los subsidios a las escuelas privadas (subsidio a la oferta) es una contradicción flagrante. Además de una provocación, cuando se han suprimido los aportes del Fondo Educativo a las provincias; del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) (suma que se integraba al salario de maestrxs y profesorxs  de manera directa); además de la desfinanciación y cierre de las universidades; las precarias sumas ofrecidas en paritarias salariales; toda una batería que hiere de muerte a la educación pública para imponer un régimen de privatización de facto, que ya venía avanzando y que no es privativo de las “fuerzas del cielo”, sino de la lujuriosa mercantilización que impone la razón instrumental impulsada por la reforma educativa a nivel global.  

El desvarío libertario

No hay duda que las espurias interpretaciones libertarianas sobre la realidad tienen un marcado sesgo doctrinario, como hemos podido apreciar en el artículo en el que analizamos el discurso del señor presidente en el colegio Cardenal Copello, bajo el título: La pedagogía del opresor y la didáctica de la egolatría.

En este caso, la interpretación que realiza la ministra, Sandra Pettovello, sobre la Ley de Educación Nacional (LEN 26.206), en la resolución que da origen al programa asistencial que otorga los vouchers temporales a las familias de “clase media” para que continúen enviando a sus hijxs a las escuelas privadas, es la confirmación del perverso velo doctrinario.

Entre los considerandos, la ministra cita algunos de los incisos de los más de veinte que tiene el artículo 11 de la mencionada ley y el “e” dice: “… garantizar la inclusión educativa a través de políticas universales y de estrategias pedagógicas y de asignación de recursos que otorguen prioridad a los sectores más desfavorecidos de la sociedad…

Más adelante cita otros dos artículos, 79 y 80: “…se encomendó al entonces Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología que fijara y desarrollara políticas de promoción de la igualdad educativa, para lo que se proveerá de recursos económicos a los alumnos, familias y escuelas que se encuentren en situaciones de injusticia, marginación, estigmatización y otras formas de discriminación, derivadas de factores socioeconómicos, culturales, geográficos, étnicos, de género o de cualquier otra índole, que afecten el ejercicio pleno del derecho a la educación”.

Y posteriormente agrega: “Que en el contexto actual, producto de la situación económica heredada, se hace necesario asistir a familias cuyos hijos concurren a instituciones de educación privada que reciben aporte estatal…”, para llegar a la siguiente conclusión: “para ello resulta pertinente la creación del Programa de Asistencia “Vouchers Educativos”, dedicado a la atención de las situaciones antes descriptas mediante una prestación temporaria a favor de las familias con menores recursos para que puedan afrontar el costo que supone la educación de sus hijos”.

Hasta el célebre sofisma de Zenón de Elea, sobre la carrera entre Aquiles y la tortuga, en la que, de acuerdo a su intrépida interpretación matemática, es la tortuga la ganadora, es mucho más convincente que el delirio interpretativo de la ministra integrante de las “fuerzas del cielo” para justificar más dineros que no van a la educación pública, porque “no hay plata”, aunque el desvío presupuestario sea evidente.

Según la ministra, la textualización de la LEN que indica que la asignación de recursos se otorgue con prioridad a los sectores más desfavorecidos de la sociedad, en su libertaria interpretación, los “desfavorecidos” son quienes eligieron la educación privada, que también sostiene el Estado, el mismo Estado que los libertarios como la ministra y señor presidente, detestan.

También, interpreta la ministra, que las escuelas privadas son las que se encuentran en situación de “injusticia, marginación y discriminación”, todo como “producto de una situación heredada”, afirma. Y llega a la conclusión, que la “herencia” afecta el derecho a la educación de quienes concurren a las escuelas privadas subvencionadas.

Es cierto que desde hace décadas han puesto en crisis la educación pública y se promocionó como nunca la educación privada que tuvo un crecimiento exponencial, pero hablar de “situaciones heredadas” cuando fue el propio señor presidente, quien desreguló los aranceles, como lo hizo con las empresas de salud, es impune. Fueron las propias escuelas privadas las que establecieron los aumentos desmesurados que se les antojó en virtud del brutal crecimiento inflacionario generado por la devaluación del peso y la liberación de las “fuerzas del mercado”, más cercanas al inframundo del Hades que al “cielo” que esgrime el señor presidente.  

También en la interpretación de la ministra, las familias con menores recursos son las que envían a sus hijxs a las escuelas privadas con aporte estatal, a las que se les otorga el voucher “para que puedan afrontar el costo que supone la educación de sus hijos”.

Es necesario reflexionar que el derecho a la educación no remite al derecho a la educación privada, porque de lo que se trata es del derecho a la educación, no al mercado de la educación.

El derecho a la educación no se cercena, por no acceder a la educación privada, se cercena con el desfinanciamiento de la educación pública, justamente con el desvío de fondos para financiar el mundo privado de la educación.

Así como los miles de millones de los dineros públicos que se llevan en los convenios con las fundaciones y ong empresariales por el negocio de la capacitación docente en confluencia con universidades privadas de élite, que también salen de los presupuestos para educación pero terminan en el negocio corporativo.

El avance de dispositivos de las características del voucher, conllevan a la segregación social, como indica el origen de su historia, también promociona la competencia entre escuelas y docentes, pero fue demostrando su fracaso en el mundo desde su aparición en Estados Unidos en 1896.

La educación pública sigue siendo lo distintivo de Argentina por eso la necesidad de destruirla que tienen estas minorías que traman nuestro destino.

¿Cuánto falta, para que estos “ensayos” comiencen a naturalizarse en un momento donde el grueso de la población experimenta el shock al que nos somete el régimen libertario que impone el señor presidente en su rol de gerente del poder económico?

Es absolutamente necesario recuperar, con más fuerza que nunca, los conceptos de educación común, pública, científica y gratuita y resignificarlos en clave de las pedagogías críticas, para que no deje de ser un derecho humano y para que contribuya en la transformación que nos permita salir de este engaño que pregona una concepción de “libertad” emparentada con el “asesinato social” perpetrado por las minorías que traman nuestros destinos.

Darío Balvidares

Imagen destacada: De Chivilcoy

Publicado en Tramas el 22/03/24

La pedagogía del opresor y la didáctica de la egolatría

 

El discurso del señor presidente, abriendo el año lectivo en el Colegio Cardenal Copello, dejó marcas muy claras, de quién es, de la reafirmación de su proyecto político y de cómo, desde una clase magistral, se adoctrina al alumnado.

El marco en el que habló a las decenas de estudiantes uniformados con la indumentaria de la institución y sus distintivos en remeras y buzos, también se encontraban presentes, además de las autoridades del colegio, la ministra de capital humano, Sandra Pettovello y el secretario de educación, Carlos Torrendell, entre otros personajes, además de Karina Milei, parada detrás del señor presidente, cual edecán, en la línea en la que se encontraban lxs estudiantes abanderadxs y escoltas (dos de lxs cuales sufrirían descompensaciones durante la exposición presidencial.

El saludo no fue más que un “Hola todos” con el tono grave de una oscura ronquera; en esa presentación se define como especialista en crecimiento económico para a renglón seguido caracterizar la asistencia social usando la metáfora, ya utilizada en otras ocasiones: “… dejar de darle pescado a la gente y enseñarle a pescar…”, lo que luego traduce como “… enseñarles a ser individuos, enseñarles a ser libres…”. Funesta concepción de la enseñanza, asociada al hambre y a diluir el pacto social de lo solidario en la noción de individuo, a la sazón, libre, para agregar que ese sería el objetivo del ministerio de capital humano.

Está más que claro, que para el señor presidente no hay concepto de sociedad, mucho menos de comunidad, porque sería aún más peligroso, puesto que se emparenta con el “comunismo”, que, en su concepción libertaria, muy emparentada con la de la dictadura genocida, hay que destruir.

En el imaginario presidencial, “regalar pescado es rémora de la esclavitud”, lo que asocia al recuerdo del pueblo judío y la esclavitud en Egipto (lo que nos llevaría al antiguo testamento y por consiguiente a la película estadounidense Los diez mandamientos -1956- con Charlton Heston y Yul Brynner; perdón por la digresión).

Y en ese marco, la propuesta pedagógica que les da a lxs estudiantes es “crear individuos libres para que se puedan auto solventar”. Otra vez la cuestión del individuo y la vinculación con el sustento, todo absolutamente fuera del contexto socioeconómico, al que solo califica como “pozo inmundo”.

Lo verdaderamente inquietante es eso de la “creación de individuos…”, porque si hacemos la cadena de la coherencia discursiva que viene sosteniendo el señor presidente, esa noción de creación solo puede estar dada por un creador, que en este caso que no se habla de arte, sí se emparenta con la noción de los 10 mandamientos de las míticas tablas de la ley de Moisés (Charlton Heston) y los “10 mandamientos” que el señor presidente dispuso como camino al espurio Pacto de Mayo. Las analogías son concluyentes sobre un nuevo modelo social y político, sólo que está lejos de la apertura de las aguas en la búsqueda de la mítica libertad del relato bíblico. El modelo propuesto en los mileinianos 10 mandamientos, profundizan las concepciones más reaccionarias de la economía y sumen a una porción mayoritaria de la sociedad a comer pescado podrido (en cualquiera de las interpretaciones que se quiera hacer).

Luego de los devaneos bíblicos y antes de comenzar su acotada historia sobre su paso por ese colegio del barrio de Villa Devoto en la Ciudad de Buenos Aires, aclara que no va a hablar como un marxista poniendo en su narrativa histórica cosas tales como la lucha de clases, sin ningún tipo de explicación al estudiantado que lo escuchaba en su pretendida clase magistral, el señor presidente comienza con su ingreso en primer grado en 1977 “a un año del golpe cívico militar, una de las partes más oscuras de la historia argentina, interpretado y reinterpretado…”, e invita a lxs estudiantes a que “lean con espíritu crítico los dos lados de la biblioteca”. El señor presidente obtura así su apreciación directa sobre la dictadura más sangrienta, saqueadora y genocida que haya tomado el gobierno del estado argentino y desliza con su sugerencia de “espíritu crítico”, la teoría de los demonios, obviando, también los juicios de lesa humanidad que todavía continúan en el presente.

Sin solución de continuidad y luego de varios “digamos” y “o sea”, hace comentarios por su admiración al arquero Ubaldo Matildo Fillol y de ese comentario, la elocuencia de su discurso recae en 1981, todavía la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz y su sucesor en economía, Lorenzo Sigaut, con su famosa frase, “El que apuesta al dólar pierde”, citada por el señor presidente, para afirmar luego que es en esa instancia de la Argentina que decide ser economista porque “veía como la situación económica de las familias cambiaba brutalmente”, también confiesa su “obsesión”  por eliminar el Banco Central, en la misma secuencia discursiva.

Parece bastante prematura su decisión de ser economista, tampoco queda clara, la apreciación de “brutalmente” referida a los cambios en las familias, cuando su programa de gobierno es una adecuación del programa de Martínez de Hoz, incluso aumentado en la brutalidad.

En 1982 no hace ninguna referencia sobre la guerra de Malvinas, sólo la nombra como una efeméride. Por supuesto que se cuidó de hablar de su admiración a Margaret Thatcher, de quién ya había dicho públicamente que era una de sus principales referentes políticos.

1983 lo encuentra en séptimo grado y el retorno de la democracia, a lo que refiere: “…lo vivimos con intensidad, aún cuando no teníamos plena conciencia de la historia…”, pero, aunque supongamos porqué dice lo de la “conciencia de la historia”, no se lo explica a su audiencia cautiva.

En 1984 sólo interesa su ingreso al secundario y en 1985 refiere al Plan Austral y una referencia a la economía para comentar “… pobre mi ministro de economía (Luis Caputo), lo que sufre; no se crean tanto, la pasa bastante bien…” (absolutamente textual).

El resto de esta secuencia es pasar por el mundial de México, el gol de Maradona a los ingleses y en 1987 el Plan Primavera que desemboca en la hiperinflación, cuando decide “tengo que ser economista para ganar plata”, luego agrega que se obsesionó con la economía.

Esa idea de “ganar plata” es la concepción de la pedagogía instrumental, tan afín al liberalismo y al neoliberalismo, que ha subyacido en la educación argentina desde los comienzos del sistema. En esa concepción agudizada por la reforma internacional educativa (no marxista), lxs estudiantes y su relación con el conocimiento (instrumental) deviene en la “creación” de un sujeto valorado por el mercado en cuanto a su performatividad económica, lo que constituye un aditamento más a la alienación en su sentido clásico.

Pero sigamos con la clase magistral del señor presidente, porque, con toda seguridad, mis comentarios no le van a interesar, porque se fundan en la pedagogía crítica.

Habla de sus vivencias como arquero de Chacarita, la banda de rock, “la escritura como vicio”, sus libros, recorre los nombres de algunxs de sus maestrxs, comenta sobre las acciones violentas de sus padres para que estudie, aclara que “eran otros tiempos” y la sugerencia de un docente a su madre: “el futbol como premio al estudio”.

La pedagogía tradicional establece el falso axioma de premios y castigos y en función de ese falso axioma se empleaban los castigos corporales, y la denigración de niñxs y adolescentes, que lamentablemente se ha extendido a lo que conocemos como bullying.

Continuamos en el apasionante recorrido del discurso magistral del señor presidente, porque ahora aparece la secuencia macartista.

Ya en la universidad (de Belgrano) relata sobre un episodio en la materia “Crecimiento y Desarrollo económico y me tocó un profesor bastante zurdo, imaginen lo que puedo pensar hoy, me podría dar un ataque gritándole ¡comunista! Como verán, vivo haciendo chistes sobre mí mismo, porque sino es un bodrio la vida, más ahora que me tratan como si fuera de la realeza”.

Difícil creer que en la privada universidad de Belgrano pueda haber un profesor “zurdo”, pero valga la anécdota para que el señor presidente pueda reafirmar ante lxs estudiantes su odio visceral a la izquierda y a lo que sólo él llama izquierda. Importante su autopercepción como de la “realeza”, porque solo un monarca toma las decisiones según sus propios intereses, aunque ya no en este siglo en las potencias imperiales que todavía sobreviven con sus obtusas y parásitas noblezas.

Esa es la secuencia cuando se desmaya una alumna, el señor presidente pide el médico “nuestro”, dice, para luego y desatendiendo la descompostura de la alumna espetar: “mencionar a los comunistas es tan peligroso que genera problemas siempre”, buscando las risas y complicidad en su público adolescente y en los adultos presentes en el evento; para luego continuar su inestable disertación retomando lo del profesor zurdo y afirmar que “yo era autodidacta y empiezo a leer los libros que el profesor no me daba” y cita a Robert Lucas, cuando lo descubre (el economista premio Nóbel 1995, continuador de la escuela de Chicago) y deriva en que “…dos de mis hijitos de 4 patas se llaman Robert y Lucas…”

Más tarde su propia deriva lo lleva a hablar del escudo del distintivo escolar del colegio, porque ha cambiado y de ahí a una sentencia: “preferible muerto que sucio” que lo vuelve a transportar a cuestiones del gobierno que describe como “… y vean el quilombo que estamos haciendo, fíjense que todos los días encontramos un nuevo curro y lo sacamos todo el tiempo afuera…”. Menciona a Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano “que es una máquina de encontrar curros…”. La cámara enfoca a la ministra que se emociona y llora al mismo tiempo que el señor presidente avanza sobre los posibles hechos de corrupción que él da por probados.

En esa vorágine discursiva se retrotrae al hermano José Luis, su maestro de caligrafía en primer grado, que hablaba de “luchar por el mérito” y que en las dos gorras de La Libertad Avanza (LLA), hay dos consignas, una es “Nola ven” y la otra es “Las fuerzas del cielo”. Enlaza a LLA con “mis videos son los más vistos de la cámara de diputados”. Habla de su película con la historia electoral de LLA. Nombra, otra vez a la Izquierda y pregunta: “No pasó nada, ¿no?”  y aclara: “porque los nombré”, buscando otra vez complicidades por su “chiste” macartista.

Continúa con sus auto alabanzas, los gastos de campaña de la ahora oposición y el 56% de los votos que sacó en el balotaje. Les aconseja a lxs estudiantes sobre la “convicción y la fe”, par luego victimizarse y agregar que ganaron las elecciones “por la voluntad de dios”.

Luego aparecen las preguntas preparadas por lxs alumnxs, pero él se enfoca en el déficit fiscal y comienza con diatribas y falsas analogías: “… los inmorales de los políticos lo financian con deuda”. “¿Cómo sentirían que sus abuelos se vayan de joda y les pasen la cuenta a ustedes?” y él mismo se contesta: “Estarían recontra recalientespara ser suaves”, aclara y continúa: “los políticos lo que hacen es irse de fiesta y pasarle la factura a generaciones que ni siquiera nacieron y algunos que además intentan matar, que son los asesinos de los pañuelos verdes (…) Aviso que para mí el aborto es un asesinato agravado por el vínculo y eso lo puedo demostrar desde una perspectiva matemática, filosófica, desde el liberalismo y además desde lo biológico”.

Es evidente, que el señor presidente, hace su clase magistral sin la menor importancia de lo que significa la educación en su relación con el conocimiento y el desarrollo de la inteligencia, porque, precisamente, como su valor es utilitario “quiero ganar plata”, dijo en su relación con el estudio, lo que hace es transformarse en un lobista de sí mismo.

La referencia a los pañuelos verdes y la caracterización de “asesinos”, a dos días del 8M y dicho en una escuela en la que también tiene que darse la Educación Sexual Integral (ESI) es una afrenta a la lucha que significó conseguir la ley y que además se cumpliera. “Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”, había repetido en diferentes discursos, pues bien, la ESI es ley y el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, también es ley, con lo cual el señor presidente está, no solo desconociendo la ley, sino que como está en un colegio, frente a alumnos, no puede permitirse poner sus opiniones personales por sobre las leyes que están con plena vigencia.

Y más allá de las cuestiones legales, como presidente debe prevalecer la cuestión ética porque está hablando con estudiantes que además son menores de edad.

Otro de los puntos oscuros, palabra que utilizó el presidente para calificar varios temas es tomar como un logro político, haber echado a 50.000 empleados públicos que, según su relato, “no trabajaban”, así como haber dado de baja 200.000 planes sociales “de gente que no necesitaba, gente que se va de vacaciones en avión”, manifestó en su clase magistral; así como el recorte de la obra pública y la eliminación de las transferencias a las provincias, lo que llamó “privilegios de la política”.

Continúa con sus eclécticas explicaciones técnicas sobre el déficit y lo que ya ha repetido varias veces sobre la hiperinflación que se avecinaba del 7.500 % y del 17.000 %en los precios mayoristas. Todo frente a algunos bostezos de la concurrencia para concluir en que el ajuste es con motosierra y licuadora y afirmar que “si la motosierra se vuelve permanente, se vuelve motosierra. Imaginen, cuál es mí intención…”, haciendo el gesto similar al de un sádico cinematográfico del cine hollywoodense.

Sorprende la deriva discursiva que siempre termina con alguna diatriba hacia a algún sector y la autoexaltación sobre el terrible ajuste que se aplica sobre jubilados, los estratos más pobres y que viene alcanzando a la clase media, sin embargo, el señor presidente lo percibe como un logro al que le agrega: “Tenemos la determinación y el coraje para hacerlo. En términos vulgares tiene otro nombre”, explica apelando a la figura machista por excelencia.

Frente a la pregunta de un estudiante por el voto de la juventud a LLA, el señor presidente apela al concepto de rebeldía como una característica natural de lxs jóvenes, pero otra vez su inclinación estigmatizante lo lleva a manifestar su obsesión contra la Izquierda, con su particular y errada mirada cuando dice que “…si ustedes miran lo políticamente correcto no solo en Argentina sino en el mundo, pero en Argentina está mucho más acentuado, porque llevamos 100 años de esto, es socialista. Hay mucha gente que es socialista sin saberlo (…) de ahí que me paré en Davos y les dije: ustedes son todos unos zurditos…”.

El alumno, que estaba de escolta de la bandera y prácticamente al lado de el señor presidente se descompensó y cayó al suelo, justo en ese preciso momento. Si se fijan en la foto destacada, unos instantes antes, cuando el sádico cinematográfico, ganó la escena, se puede apreciar que Karina Milei, ya estaba observando al joven.

Pero lo absolutamente inquietante es que el señor presidente frente a lo sucedido, reacciona otra vez destilando su sorna a la Izquierda: “… y sí, los nombro y son infalibles, juro que no los nombro más”, asignando al socialismo de su imaginación un poder fantasmagórico que invade la realidad libertariana, encarnada en él mismo.

Por eso continúa su suerte de exorcismo político agregando que  “la rebelión natural tenía que ser liberal, es decir, estábamos tan contaminados de socialismo, teníamos tanto rojo encima, que lo natural fuera que la revolución fuera liberal, otra cosa que pasa es que los jóvenes llevan menos tiempo expuestos al mecanismo de lavado de cerebro que es la educación pública, independientemente que sea de gestión estatal o privada, porque cuando determinan los contenidos, están recontra rojos los contenidos, entonces eso también favorece no estar expuestos, porque entre tener la cabeza contaminada o tenerla limpia, prefiero que esté limpia…”.

Sobre el final asegura que sus ideas tuvieron cierta facilidad para difundirse gracias al manejo de las redes y no de la universidad, por ejemplo, la ignorancia de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, sobre los economistas que el señor presidente admira y que son su fuente de inspiración, además de haberle puesto sus nombres a sus perros.

De manera que la difusión en las redes ha permitido que la juventud hablara “con sus padres y abuelos de las ideas de la libertad. Y hablaban de Milei y de Milei y de Milei… Hay un chiste que no puedo decir, es muy grosero, el burro tiene éxito por insistidor, no por lo otro; se entendió ¿no?” y para continuar con la fauna y cerrar su alocución “evangelizadora”, el señor presidente sentencia: “Yo no vine a guiar corderos. Yo vine a despertar leones”.

El discurso del señor presidente, permite múltiples entradas para su análisis, pero lo que más me impactó, fue su cercanía a un documento de la dictadura cívico-eclesiástica-militar, “Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo)” de 1977, por los puntos de contacto respecto de la generación del enemigo interno y externo, marxismo y comunismo, la idea que intenta graficar con la “contaminación socialista”, “teñidos de rojo”,  “mecanismo de lavado de cerebro en la educación a partir de los contenidos”. Expone los mismos conceptos, pero en clave posmoderna, a través del “chiste”, abandonando la formalidad aterradora de la dictadura genocida, aunque el efecto adoctrinador sea el mismo.

No solo se expone desde la pedagogía instrumental, donde el individuo y el mérito son determinantes, prescindiendo del contexto histórico y de las condiciones de existencia para crear individuos adaptables a las fuerzas del mercado, aunque atribuya su triunfo a las fuerzas del cielo y nada diga de los grupos empresarios que lo sostuvieron durante toda su campaña.

Hasta aquí. Dejamos las metáforas zoológicas para ser interpretadas por ustedes, estimadxs, lectorxs.

Sólo una pregunta: ¿Qué hubiera sucedido si cualquier docente hubiera pronunciado un discurso con tal cúmulo de agresiones, falacias y expuesto su delirio persecutorio sobre un sector político o de ideas contrarias a las “personas de bien”?

No hay duda de que el señor presidente dio una clase práctica sobre adoctrinamiento político e ideológico.

Darío Balvidares

Publicado en tramas el 8/03/24