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viernes, 20 de diciembre de 2024

Ideología y pedagogía política

 

Estamos a pocos días de terminar un año en el que la pedagogía política de la cultura impuesta por el capitalismo vuelve a echar su manto sobre los ricos para protegerlos y hacerlos más ricos y sobre los pobres, para multiplicarlos y hacerlos más pobres.

En un mundo sin pobres, sin apropiación de territorios, sin explotación de lxs trabajadorxs, sin el control económico/financiero de los organismos supranacionales, sin el disciplinamiento del género y la sexualidad y sin la vigilancia epistemológica hegemónica que (des) forma subjetividades, el capitalismo no tendría lugar.

Modernidad/capitalismo es una maquinaria que se alimenta y reconfigura, secularmente, bajo la premisa de la acumulación de las riquezas (en sentido amplio). Desde 1407 cuando se funda el Banco de San Jorge en Génova, y que como principales clientes va a tener a los reyes de España, Fernando e Isabel, quienes pidieron un préstamo, nada menos que para financiar parte de la campaña a Cristóbal Colón, hasta nuestros tiempos de reformulación en posmodernidad/neoliberalismo y los nuevos agentes de cambio económicos-financieros como Black Rock, la estructura de la colonialidad capitalista se mantiene intacta.

No es sólo una anécdota del pasado, es un documento del nuevo sistema de relaciones que prefigura la dependencia del poder financiero cuando Cristóbal Colón, antes de su cuarto viaje les escribe una carta de agradecimiento a los directivos del banco San Jorge: “… Los resultados de mi empresa ya se están viendo y brillarían considerablemente si la oscuridad del gobierno no los ocultara. Iré de nuevo a las Indias en nombre de la Santísima Trinidad y volveré pronto. Pero como soy mortal, he ordenado a mi hijo don Diego que os entregue cada año, para siempre, la décima parte de todas las rentas obtenidas, en pago del impuesto sobre el trigo, el vino y otras provisiones”, según escribe el historiador y economista libertario estadounidense, Lawrence Reed, “El Banco de San Jorge supervisó las finanzas de la familia Colón durante décadas en el siglo XVI”.

Como vemos, la importancia de la banca privada desde sus albores es condición necesaria como formante del andamiaje estructural del capitalismo en la etapa de acumulación originaria.

No sólo los prestamos alcanzaban al matrimonio monárquico, Fernando e Isabel, también fueron otorgados al propio Colón y a la iglesia católica. La banca (poder económico), los reyes y la iglesia compartían el poder político, aunque el poder económico condicionaba las acciones del poder político (si hay alguna semejanza con la actualidad no es mera coincidencia).

Esos dineros financiaron el punto de partida del mayor saqueo de todos los tiempos y el genocidio más grande que pudo haber existido en la historia: América; fue fundante de la nefasta relación, colonizador / colonizado, lo que incluye la racialización del mundo conocido. El eurocentrismo, luego etnocentrismo inscriben el imaginario de la pedagogía de la obediencia que reposa en la colonialidad del saber y en una epistemología del conocimiento al que se accede a través de la lente del capitalismo y la invención geopolítica que llamaron “Occidente”.

El cerro Potosí desde mediados del siglo XVI se había convertido en el más grande de los centros mineros del momento colonial por excelencia, cientos de miles de esclavos indios y africanos murieron en el Potosí producto de la vorágine que engendró, el entonces incipiente, sistema capitalista. 

Carlos Marx llamó la acumulación originaria al punto de partida que dará origen al capitalismo, a la separación del trabajador de los medios de producción y de la materia prima. El capitalista (“dueño” del capital), al que el trabajador le “vende” su fuerza de trabajo, es quien se enriquece.

La génesis de la acumulación de la riqueza está, en los siglos XIV y XV con los señores feudales apropiadores de tierras, los campesinos que las trabajaban obtenían un pequeño porcentaje para su subsistencia mientras que la mayor parte eran “tributos” para sus señores. Luego, desde el siglo XV al XVIII se produce el desarrollo del capitalismo con dominio colonial.

La llamada acumulación originaria no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción. Se la llama «originaria» porque forma la prehistoria del capital y del modo capitalista de producción”, nos dice Marx.

El proceso desde la acumulación originaria hasta la acumulación por desposesión (David Harvey 2003) está bien representado desde el Banco de San Jorge, que financió la primera; hasta el Banco Mundial y el FMI, que financian la segunda; pasando por los poderosos Fondos de Inversión (antes “fondos buitres”) como Black Rock con “fuerte participación accionaria en los principales bancos privados por volumen de depósitos recibidos del país (Galicia, Santander-Río, BBVA, Macro y HSBC). Es más, pretende quedarse con gran parte de los depósitos del Banco de la Nación Argentina para financiar (con ahorro nacional) sus actividades en la Argentina (…) Lo hace en Vaca Muerta a través de Pampa Energía, Chevron, y posee 9.770.000 acciones correspondientes al 5,67% de YPF SA. En la minería, en el caso del litio y de minerales raros, lo hace a través de NewCo, que es la fusión de Allkem y Livent, cuyos principales accionistas son BlackRock, Vanguard, JP Morgan y HSBC. Y en oro, cobre y plata lo hace a través de Glencore PLC”, según el muy buen artículo de Horacio Rovelli.

En octubre de 2024 Black Rock, gestionaba 11,5 billones de dólares, la mitad del PIB de Estados Unidos y comparado con el 2023, 18 veces el PBI de Argentina. Están en su cartera empresas como Microsoft, Amazon, Apple, Coca Cola, Twitter, PepsiCo, Ferrari, Bank of America, JP Morgan, Pfizer, McDonald´s y Uber.

¡Black Rock no mueve el mundo, es el mundo <capitalista>! (bien podría ser su eslogan)

La invención

La maquinaria modernidad/capitalismo y su reconfiguración en posmodernidad/neoliberalismo interfiere sobre la construcción de subjetividades y altera las percepciones; como en el relato de Adolfo Bioy Casares, La invención de Morel, donde la realidad en la que está el presidiario que se fuga de la cárcel y arriba a una misteriosa isla, le es ajena. Una máquina que se activa y desactiva según el movimiento de la marea, proyecta imágenes filmadas en otro tiempo en el que un grupo de personas acaudaladas fueron a pasar unos días, a disfrutar de la música, la pileta de natación y el paisaje marítimo. Esa es la “realidad” que percibe el convicto; frente a la otra, en que la máquina no proyecta por efecto del cambio en la marea, y sólo se encuentra el protagonista con las ruinas que quedaron en la isla y el agua podrida de la pileta, sin embargo la activación de la máquina genera en el presidiario, cuando la encuentra, la esperanza de filmarse junto a las personas que están disfrutando del alegre día, aunque es posible y lo hace, las temporalidades no se encuentran más que en la imaginación del convicto. El marginado de la sociedad, no podía ser visto por el resto de los personajes, porque no estaba ahí, en ese micromundo reservado para unos pocos.  

Tal vez no sea suficiente el intento de establecer una analogía con la literatura y con ese preciso relato, pero en el territorio de las interpretaciones, todo relato de “verdad” puede ser puesto bajo la lupa de sospecha epistemológica, dado que no se trata de una epistemología del conocimiento, sino de poner bajo sospecha la epistemología hegemónica de cómo conocemos, la que proyecta la maquinaria moderna/capitalista, que al igual que en La invención de Morel, muestra y oculta; descubre y encubre. El capitalismo como modelo de enriquecimiento y su contracara, la pobreza como modelo de subsistencia. ¡No hay derrame!

Otra cuestión, que parece fundamental poner fuera del oxímoron que puede parecer decir foco de encubrimiento, es que habría que repensar y seguramente reformular el espacio de lucha simbólica en lo que llamamos “batalla cultural”. Si pensamos que la mentada “batalla cultural” es dentro del capitalismo y sus valores de la posmodernidadacuñados en el neoliberalismo, continuamos en un debate dentro de la “invención”, que en el mejor de los casos posibles solo remite a la lucha por cambios en la autoridad institucional y algunos efectos de distinción de matices. ¡He ahí la pedagogía política hegemónica!

Una pedagogía de la crueldad entendida como “modernización”, que nos convence de que un proceso de canibalización social en necesario, como en nuestro país, hoy, es como los jubilados, los trabajadores del Estado, las universidades y la salud (para no abundar) pueden ser “devorados” para mantener, aumentar y concentrar las riquezas de los acumuladores por desposesión.

Nos formaron en la epistemología de conceptos impuestos por los poderosos de todos los tiempos. Del saqueo colonial hicieron un relato heroico que reprodujeron en clave de civilización (Occidente) portadora de la historia que produjo los “valores” que impuso el desarrollo de la modernidad, pocas veces cuestionados y que oculta la otra cara, la colonialidad.

Hoy podemos decir, sin equivocarnos, que el proceso (neo) colonial no ha terminado y no terminará, hasta que no se produzca otra ruptura epistemológica que haga emerger una semántica decolonial junto a una sintaxis con el núcleo en lo social en lo público, en lo común, contra el racismo, la discriminación y la xenofobia que habitan en los intersticios de las instituciones que la propia modernidad ha creado y que el capitalismo refuncionaliza a su antojo, corrupción mediante o exterminio sistemático para continuar con el proceso de acumulación por desposesión.

En La invención de Morel, lo que sobrevive es la máquina, una máquina que pretende asegurar la inmortalidad, pero sólo logra la perpetuidad de las imágenes, porque lo que provoca es la muerte.   

Salvando las distancias, cada vez más cercanas, entre la ficción y la realidad, hay que desactivar la máquina, cambiar la clave epistemológica desde una pedagogía decolonial que será política y colectiva para dar la batalla cultural, que será ideológica y que, seguramente, no será la única. La paradoja es que esa clave está en la mayoría de la población, los de abajo, solo hay que activarla… porque, como dicen: otro mundo no solo es posible, sino necesario (urgente).

Imagen destacada: https://www.comisiondelaverdad.co/la-consolidacion-de-la-esclavizacion-como-una-empresa-transnacional

Publicada en Tramas 20-12-2024

miércoles, 4 de diciembre de 2024

Cometierra y la disputa por el sentido


 

La novela de Dolores Reyes, es una disputa por el sentido, porque es literatura y la literatura es materia ideológica, porque es lenguaje, la literatura se realiza en el lenguaje con todo su peso histórico y su valor poético.

El alucinatorio censor

La denuncia realizada por una oscura fundación a la que pertenece Bárbara Morelli, la firmante, que defiende abusadores acusados de violencia intrafamiliar sumados los posteos de la señora vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel: “Dejen de sexualizar a nuestros chicos, saquen de las aulas a los que promueven estas agendas nefastas y respeten la inocencia de los niños! ¡Con los chicos no!”, en la red X, no son más que pruebas del cinismo “cautivante” de la censura explícita de una extraña dirigente “pro-vida” protectora de maltratadores y de la defensora de genocidas, torturadores, apropiadores de bebes y violadores sistemáticos de la dictadura cívico-militar, con participación de un sector amplio de la iglesia católica (1976-1983).

No hay duda de la hipocresía de quien nada hace, siendo vicepresidenta, por el hambre del 66 % de los “chicos”, como los llama en el posteo, que sólo los visibiliza en una chabacana disputa por redes sociales con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

En la misma línea censora, un docente de literatura de 5º año del colegio privado católico, Corazón de María de Mendoza fue denunciado penalmente por dar en sus clases “contenido pornográfico” (la novela Cometierra) y separado del cargo, aunque, según las fuentes de los tribunales provinciales, no se puede tipificar como delito, “el profesor está denunciado, no acusado”. En 2022 algunos padres del colegio privado Pablo VI de Neuquén también tuvieron la misma actitud reaccionaria con un docente. El comentario de Dolores Reyes no se hizo esperar: “Un relato de una primera relación sexo-afectiva no es pornografía y en todo caso los pibes son lo suficientemente aptos y lúcidos para emitir sus propios juicios acerca de lo que leen”.

La novela fue incluida en la colección de libros “Identidades Bonaerenses” y llega a las bibliotecas escolares recomendando la lectura para el ciclo superior. Sucede que además no entra en la lista de material para la Educación Sexual Integral (ESI).

El fundamento último de toda la andanada contra esta novela de Dolores Reyes y otrxs autorxs es volver contra la ESI y la “caza de brujas”, este ha sido el método de los inquisidores y reaccionarios de siempre.

Literatura y Política

Cometierra es una novela fantástica donde lo “monstruoso” está entre la vida y la muerte: el asesinato, el femicidio, el crimen. La tierra es el elemento fantástico que permite las visiones de la protagonista y narradora, Cometierra, que se transforma en una especie de detective por el desinterés policial en los casos de las desapariciones, fundamentalmente de mujeres y por su historia personal.

El marco de la novela es algún lugar del conurbano cerca de la ruta 8, que más tarde nos enteramos, por unas pintadas con aerosoles en las tapias de madera de una estación de servicio abandonada, que se trata de la versión literaria de la localidad de Pablo Podestá, “Podestá es tu tierra” en donde todas las extensiones de la pobreza son el escenario para el desarrollo de la historia de Cometierra.

El abandono, la violencia, pero también el lazo indisoluble entre Cometierra y su hermano, “el Walter”, son parte del recorrido por la búsqueda de la verdad, el amor y la experiencia sexual, en definitiva, la identidad.

Cometierra no puede evitar ayudar a los familiares y afectos de las víctimas desaparecidas, víctimas de femicidio, como el de su propia madre.  Botellas rellenas con la tierra, donde habían estado, habían pisado, son colgadas en el cerco de la casa de Cometierra con el nombre de la víctima y el teléfono o dirección de la familia para que Cometierra investigue; tragar esa tierra para poder comunicarse; ver cómo había sucedido, cómo habían sido los asesinatos, encontrar los cuerpos. Aunque también incluía los sueños con su maestra, Ana, otra víctima de la violencia machista.

Cometierra es una niña/adolescente/joven, protagonista y narradora, lo que sugiere un público destinatario, pero hay algo que trasciende el encasillamiento como “literatura juvenil”, aunque lo incluyamos. La lectura de Cometierra, lleva a relaciones intertextuales, como Pedro Páramo del escritor mexicano, Juan Rulfo, cuyo protagonista, Juan Preciado llega al pueblo de Comala, en búsqueda de su padre Pedro Páramo, donde los vivos interactúan con los muertos cuya trama expone las miserias, el autoritarismo y el caos en el marco post revolucionario de México (1910-1920). Otra vez el tema de la identidad.

También, el cuento, Casa tomada de Julio Cortázar, puede ser evocado por la relación de los hermanos protagonistas, una mujer y un varón, “Irene” y el hermano, que es el narrador en este caso y que, tampoco tiene nombre en el relato cortazariano, al igual que no aparece el nombre de Cometierra. En el cuento de Cortázar los hermanos son la manifestación decadente de una familia que supo ser de la alta burguesía, nunca trabajaron, que viven de lo que heredaron, incluso la casa. La cuestión social implícita en Casa Tomada, con la añoranza de un pasado “glorioso” y la descripción explícita de un presente fallido y un futuro por conocer en Cometierra. Los finales de los relatos de Cortázar y Reyes, están ahí con la “amenaza” como motivo.

Pero no propongo aquí hacer una recomendación para una actividad de literatura en la escuela o en el profesorado, sino verificar como la literatura construye sentido desde su propia especificidad: la ficción.

La ficción como la posibilidad de construcción de mundos posibles o imposibles, del relato realista al maravilloso lo verosímil establece el pacto entre el texto y el lector.

La historia narrada está ahí, para ser interpretada, para ser deconstruida con cada lectura, para que lxs lectorxs también se disuelvan en la trama y pacten, como nos invita a pactar Cometierra, porque lo fantástico lejos de provocar temor se normaliza, en el universo narrativo escrito por Dolores Reyes, “comer tierra” es don que tiene la protagonista, un ritual que funciona como vehículo para la “comunicación” con las víctimas de muerte violenta; al igual que los sueños que le permiten a Cometierra encontrarse con Ana, su maestra asesinada.

Entonces, es en ese pacto de lectura donde transitan las interpretaciones, en la literatura como en el cine, la pintura, el teatro y cualquier forma de expresión artística, la interpretación va más allá de la remanida e ingenua pregunta: “¿qué quiso decir el autor?”.

La literatura es arte, si pretendemos ir a la zona lingüística, algunos la han definido como el arte de “combinar palabras”, así como la obra pictórica es el producto de la combinación de colores que incluso simulan sombras o la música y la combinación de notas generan una melodía que nos sensibiliza, nos transporta o no nos produce ninguna sensación, incluso hasta pueda sonar a ruido molesto para algunxs o llegar a provocar la emoción en otrxs.

Ahí está, la obra de arte “arrojada al mundo”, para nosotrxs, para complacernos, para incomodarnos, para inquietarnos, para enojarnos, me atrevería a decir, para interpretarnos, en ese ida y vuelta que la lectura de la obra literaria nos revela y nos oculta, lo no dicho, tiene presencia.

La literatura es política, no puede no serlo, porque disputa por el sentido, El Matadero de Esteban Echeverría, considerado el primer cuento de la literatura argentina, encuentra sus condiciones de producción durante el segundo gobierno de Juan Manuel de Rosas y su sentido paródico marca la crítica al gobierno, aunque otras interpretaciones lo definan como un relato costumbrista y así fue parte del canon escolar.

Lo mismo sucedió con la primera parte del Martín Fierro (1872) de José Hernández, el famoso poema de la argentinidad (luego con Lugones en 1916), pero que sus condiciones de producción, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, hacen que el Martín Fierro entre en colisión con el Facundo  (1845) del propio Sarmiento, son dos visiones antagónicas del gaucho, que funcionaron en el imaginario social con fuerte anclaje político, por lo menos hasta que Leopoldo Lugones elevara al poema de Hernández como un instrumento de la identidad nacional.

Un nuevo imaginario que monta una épica sólo existente en la literatura. Construcción simbólica de la identidad que se mostraba como condición necesaria frente a la “amenaza” de la inmigración. Otra vez se trataba de política y la literatura como organizadora desde la ficción y otra vez el tema de la identidad.

Por supuesto que, en este artículo, muy acotado, apenas podemos mostrar unas breves instantáneas de la literatura como marca política en tanto espacio de denuncia y de construcción de “valores” que luego serán o no, una fuente de influencia en el imaginario político-social.

El Facundo fue leído en clave sociológica, al igual que la novela En la sangre (1887) de Eugenio Cambaceres, exponente de la llamada Generación del 80 en el siglo XIX, novela que trabaja sobre la inmigración de fin de siglo, creando arquetipos de delincuentes, inspirada en la teoría de Cesare Lombroso, que se basaba en los rasgos físicos para determinar las posibilidades criminales de quienes portaban ciertos atributos, en la novela atribuidos a los inmigrantes.

Así es como la elite intelectual de la mano del poder fue construyendo un imaginario político-social desde la literatura que también permeabilizaría el acceso a la política grande, fundamentalmente, durante el siglo XIX y principios del XX.

Cometierra no se realiza en esos imaginarios, no busca la epopeya, ni el héroe épico y romántico que evoca un pasado criollo de rasgos pintoresquistas. Tal vez haya que rastrear las relaciones con el personaje de Silvio Astier en El Juguete rabioso (1926) de Roberto Arlt, a casi cien años de distancia, entre esa primera novela social argentina donde la voz la tiene el marginado por el sistema, Silvio Astier al igual que Cometierra, son las voces que narran la historia, sus historias de desposeídos, los del margen.

Historias que se repiten en la novelística argentina y latinoamericana, que se actualizan y reactualizan en el entramado de un sistema de representación que trabaja la problemática política y social desde la construcción de la ficción.

Los llamados cuentos infantiles con sus moralejas, también prefiguraban un imaginario, la circulación del dinero, por ejemplo, en Hansel y Gretel, la pobreza y el abandono por la idea de la madrastra, la figura de la mujer como la malvada, al igual que la bruja que es quemada en su propio horno por el empujón que le da Gretel. Luego los hermanos se llevan los tesoros de la bruja y vuelven a su casa para ser felices con su padre y el “dinero”, la madrastra había muerto. Y esa historia terrorífica se nos contaba a muy corta edad.

Al igual que otros tantos cuentos llamados infantiles, como Pulgarcito y el asesinato de la familia de los ogros, que también incluye el robo de tesoros y otros objetos mágicos valiosos, para el bienestar de su familia.

Siempre el robo justificado y el asesinato, con la moraleja de una supuesta astucia donde el bien vence al mal. ¿Qué mal? ¿Acaso no podemos interpretar que el asesinato es al distinto, al otro? Ese imaginario es el mismo de la llamada “Conquista de América” y de la sarmientina construcción “civilización y barbarie”; pero todo está permitido mientras la burguesía capitalista se consolidaba e imponía sus “valores” y los normalizaba en la literatura de Occidente, en la ficción narrativa y geopolítica.

Sin embargo, en Cometierra lo que causa estupor a lxs reaccionarixs de siempre, no es “Mirá lo que hacen estos negros de mierda” (pág. 121 cap.45 edición digital), dicho por el personaje de Ale Skin, un violento cabeza rapada y asesino en la novela, sino el capítulo del encuentro sexual, porque textualiza con una breve descripción el momento de “placer” al que asistía la protagonista. El devenir de la escritura exigía esa textualización: “Yo me tendí y abrí las piernas. Ezequiel besó mis tetas, que son del tamaño de un puño cerrado. Después, sin apartar su boca de mi pecho, bajó una de las manos hasta mi concha. Me acarició. Sentí sus dedos hirviendo. Me fui mojando…” ésta y una o dos secuencias similares más son un corte en la trama principal del argumento, aunque necesario a los efectos del crecimiento de la identidad del personaje de la novela de Dolores Reyes, descubriendo el sexo/amor/afecto en medio de la orfandad en el más amplio sentido de la palabra.

La secuencia mantiene el tipo lingüístico elegido para toda la narración tratando de ser coherente con el modelo lectal adolescente-joven, pero aún con la apariencia descarnada del “lenguaje”, la narración sobrevuela por aires poéticos que marcan un ritmo paralelo con la trama que navega por las tierras del policial negro, en el marco de una novela social.

Esta novela de Reyes, publicada por editorial Sigilo en 2019 se ha convertido en un best seller, fue traducida a 15 idiomas y tiene su formato de serie en siete episodios que desde este año está disponible en la plataforma Amazon Prime Video. “La serie se ambienta en lo que sería el conurbano de Ciudad de México y creo que se adapta muy bien, porque es un foco tremendo de las violencias machistas hacia las mujeres…”, había dicho la autora en una entrevista acerca del rodaje.

Más de 100 escritores se sumaron en una lectura colectiva de la novela en apoyo a Dolores Reyes en el teatro Picadero con más de 300 espectadores.

Cometierra no sólo interpela el modelo político, económico y social, sino que disputa los sistemas de representación, disputa por el sentido y, sobre todo, resquebraja el discurso del cinismo hipócrita de la cesura y sus cruzados inquisidores.

Publicado en Tramas 2/12/2024


martes, 19 de noviembre de 2024

La educación sin atributos: educación financiera y bienestar socioemocional

 

El paradigma de la educación ha variado de manera estratégica, el mercado ha tomado el control permeabilizado por las reformas surgidas desde los propios organismos internacionales como diseñadores y planificadores de la ingeniería del conocimiento para afrontar las “necesidades del siglo XXI”.

Breve marco reformista

Desde los últimos 15 años del siglo pasado y más precisamente desde los 90 se nos habla del “mundo cambiante”, de “un mundo más complejo” y sobre todo de las habilidades que se deben desarrollar para enfrentar los desafíos que se imponen en la nueva trama secular.

Esas casi infantiles consignas funcionaron como amenaza para instalar el cambio de paradigma educativo. De la educación en la socialización de saberes para el desarrollo de la inteligencia a la instrucción por competencias en habilidades que demanda el mercado.

Y entonces, la educación cobró tal importancia que de la noche a la mañana pasó a ser “responsable” del crecimiento económico y la escuela, del “fracaso escolar” (fracaso social no asumido por los gobiernos) y el sistema educativo entró en los patrones de la eficacia y la eficiencia y la vida en la escuela se hizo, extrañamente, cuantificable y las pruebas PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sacralizaron sus rankings y establecieron dudosos estándares mensurables para la adecuación de las políticas a los lineamientos internacionales y a los créditos (endeudamiento).

Así fue que el Banco Mundial y el BID otorgaron y siguen otorgando créditos para la concreción de la reforma educativa que incluye el proceso de (endo)privatización en crecimiento constante, junto a las “recomendaciones” de la propia OCDE como guía del proceso y a la UNESCO como faro intelectual que abre los caminos a las autopercibidas organizaciones de la sociedad civil (ong y fundaciones), que por lo general responden a intereses privados de las corporaciones empresariales.

Pero en los últimos tiempos y en asociación, o no, con algunas de estas ong, el mundo empresarial se hizo visible, al principio eran donantes de esas organizaciones que establecían (y establecen) convenios con los ministerios de educación, pero postpandemia incursionaron en lo que es, sin lugar a dudas, el mercado de la educación, un perfecto campo experimental de ingeniería social, puesto que el objetivo principal del nuevo paradigma es lograr la performatividad económica de lxs estudiantes y la paulatina sustitución de diversas actividades docentes por la Inteligencia Artificial (IA).

Ya hemos escrito en otros tantos artículos sobre la incursión de las EdTech (empresas de tecnologías de la educación) donde las llamadas GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft) actúan con escasas o nulas regulaciones y cuyos ceos están entre las 10 personas más ricas del mundo según Forbes, aunque aparezcan en aparente competencia, son socios en múltiples “emprendimientos”, abonando la era del capitalismo de plataformas o más genérico, el capitalismo digital.

Aunque no son sólo las EdTech, también ingresaron al mercado educativo empresas de servicios, banca privada, etc. para cumplir el edificante rol pedagógico de las experiencias estudiantiles en el “mundo del trabajo”, a manera de pasantías (que en la Ciudad de Buenos Aires estuvieron muy lejos de tener carácter pedagógico).

Habilidades para el futuro  

En este cambio de paradigma, también se incorporan las llamadas habilidades para el futuro, la educación financiera y el bienestar socioemocional, conceptualizaciones emparentadas con la “bancarización” de la vida y la “estabilidad emocional” tan predicada en el universo empresarial.

La inclusión de la educación financiera es otra de las “recomendaciones” de la OCDE, para asegurar la bancarización presente y futura. En uno de sus documentos sobre el tema prescribe lo siguiente: “Tener en cuenta la importancia de las habilidades de alfabetización financiera para las generaciones actuales y futuras de jóvenes para ayudarlos a enfrentar los desafíos financieros contemporáneos. A este respecto, los Adherentes (países) deberían: a) Tomar medidas para desarrollar la alfabetización financiera desde la edad más temprana posible; b) Desarrollar contenido de alfabetización financiera para jóvenes basado en evidencia existente; c) Proporcionar orientación sobre el desarrollo de una formación adecuada sobre temas relevantes y resultados de aprendizaje deseados, en función de la edad del alumno”.

En función de esas recomendaciones es que se pone en marcha el adiestramiento en el segmento financiero, enmascarado como “educación”, sin embrago se trata de un instructivo que nos invita a la “planificación financiera”; “el manejo responsable del dinero”, “autonomía y responsabilidad” (que incluye ‘confianza’, ‘autoestima’, ‘resiliencia’, ‘toma de decisiones’) y, seguramente, el adiestramiento en el manejo y administración de las criptomonedas; es por eso que el ministerio de educación de la Ciudad de Buenos Aires firmó un convenio con la Fundación ETH Kipu, como lo explicamos en Plan Estratégico BA Aprende o el proyecto desposesión.

No vamos a analizar cada uno de estas propuestas, más cercanas a la publicidad bancaria que a la pedagogía, pero sí poner el foco en que se trata, siempre, de cuestiones individuales, quiero decir que forman parte de la concepción individualista del “buen inversor”, que es netamente un conocimiento instrumental para el entrenamiento en la dinámica del mercado. ¡Performatividad económica de lxs estudiantes!

A pesar de la crítica a la función instrumental que propone la OCDE sobre la educación financiera y algunos de los gobiernos latinoamericanos y del territorio nacional, como vimos el de Ciudad de Buenos Aires y, también, en Provincia de Buenos Aires, el  curso de educación financiera dirigido a estudiantes de tercer año de escuelas secundarias bonaerenses que da el Banco Provincia, siguen sus “recomendaciones”, aceptando el lugar colonial que la racionalidad del poder le adjudica; tal vez podamos encontrar otra propuesta que se adecue más a una acción de aprendizaje fundada en el conocimiento.

Por ejemplo, la economía es una disciplina que está comprendida dentro de las ciencias sociales. En todo caso, tendríamos que preguntarnos como educadores por el marco en el que el conocimiento de la economía sea enseñado desde la perspectiva social para ser incluido en la formación de ciudadanía.  

Por eso es importante la escuela, que puede diseñar el enfoque para que sean enseñados los contenidos económicos/financieros que impliquen un recorrido que permita abordar:

Relaciones de poder: Analizar cómo el poder económico se distribuye y se ejerce dentro de la sociedad.

Desigualdades económicas: Estudiar las causas y consecuencias de la desigualdad económica y social.

 Brechas del sistema capitalista: Examinar cómo el capitalismo puede generar desigualdades y cómo estas pueden ser abordadas.

Impacto social: Entender cómo las decisiones financieras afectan no solo a individuos sino también a comunidades y sociedades en general.

Enfocar la educación económica/financiera desde una perspectiva pedagógica amplia, que incluya un análisis de las relaciones de poder y las desigualdades, proporciona un contexto significativo para lxs estudiantes. Les permite entender no solo el manejo del dinero, sino también cómo las decisiones financieras individuales se ven influenciadas por factores sociales, políticos y económicos más amplios.

De ahí la importancia que sea una disciplina abordada por lxs docentes y no por los “saberes” pragmáticos de gerentesconsultores o emprendedores que en el mejor de los casos pueden narrar sus experiencias que le servirán a lxs estudiantes como información y a lxs docentes como insumo didáctico.

En cuanto a la otra habilidad para el futuro, aparece el bienestar emocional, clasificada por la OCDE dentro de las “habilidades blandas”: “habilidades de desempeño de tareas (persistencia, responsabilidad, autocontrol y motivación de logro); habilidades de regulación emocional (resistencia al estrés, control emocional y optimismo); habilidades de interacción con otros (asertividad, sociabilidad y energía); habilidades de mentalidad abierta (curiosidad, creatividad y tolerancia); y habilidades de colaboración (empatía y confianza)”.

La Ciudad de Buenos Aires, adoptó las “recomendaciones” de la OCDE sobre estas, muy poco ingenuas “habilidades blandas” y la “autorregulación” y el “autoconocimiento”, más parecido a un trabajo de meditación que a la intensa actividad que implica el espacio escolar con todas sus complejidades y sus propias dinámicas como un espacio vital de convivencia, pero al mismo tiempo albergando realidades diversas.

 ¿Qué significa autogestionar las emociones?

Porque ese concepto entra dentro del combo definido como Un “hombre sin atributos” (Del Rey, 2011), donde la caracterización de la educación por competencias, deconstruye un sujeto adaptable y flexible, para lograrlo hay que “saber ser” y “saber estar”, de esta manera el ahora estudiante se va formateando para “toda la vida” y aprende a “realizarse” como un buen insumo del conglomerado que dieron en llamar “capital humano”.

La educación sin atributos basada en competencias y habilidades, relega el cuerpo del conocimiento por considerarlo obsoleto frente a los desafíos de las nuevas tecnologías de la educación a las que deben adaptarse de manera acrítica, no sólo lxs estudiantes sino también lxs docentes, los primeros para lograr los estándares que el mercado, hoy, necesita; los segundos, para transformarse en facilitadores de la mano de la IA pero manteniendo la “armonía” del ecosistema escolar.

Imagen destacada: Centro Integral de Psicología

Publicado en Tramas 19/11/2024

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Misiones judicializa docentes

 

El juez Miguel Mattos eleva a juicio la causa contra Mónica Gurina, docente y secretaria general de la CTAA Misiones y Leandro Sánchez, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación de Misiones (UTEM) y secretario adjunto de la misma Central.

Otra embestida judicial contra lo que fue el Misionerazo en reclamo de la recomposición de los salarios, que en mayo, cuando empezó la protesta, el salario inicial sin antigüedad alcanzaba los $240.000 y para un docente con la máxima antigüedad apenas rozaba los $340.000, lo que no solo marcaba el achatamiento de la escala sino la pauperización total de los salarios. Pero parece ser que en ese contexto la protesta, para el poder judicial misionero no era aceptable.

Los peores salarios docentes del país, pero protestar es judicializable, incluso con fallos contra la propia Constitución nacional que hasta un estudiante de secundario, que haya cursado Ciudadanía lo sabe, me refiero al derecho a la protesta y al derecho a huelga que tienen todos lxs trabajadorxs, salvo en épocas de dictaduras y de extrañas interpretaciones de las democracias “resolutivas”, donde una resolución ministerial hace interpretación libre sobre los derechos y fija oscuras escalas de unos sobre otros, como el protocolo del ministerio de (in) Seguridad nacional, por ejemplo, eludiendo los principios constitucionales.

Pero allí, en Misiones, el juez Mattos, a cargo del Juzgado de Instrucción Penal 7 de Posadas, responsabiliza penalmente a Mónica Gurina y a Leandro Sánchez, considerando delito causante de daños por el Acampe llevado a cabo entre las últimas semanas de mayo y los cuatro primeros días de junio sobre la Av. Uruguay durante los reclamos del Misionerazo y resuelve elevar la causa a juicio al Juzgado Correccional y de Menores N°1 de la Primera Circunscripción Judicial de la Provincia de Misiones por “Desobediencia judicial y entorpecimiento del normal funcionamiento de los medios de transporte por tierra en concurso ideal”. La “desobediencia judicial” a la que alude el magistrado es porque había ordenado el desalojo en dos ocasiones, con intimaciones y en consecuencia, según los parámetros del propio juez, rechaza el pedido de la Defensa de sobreseer a los referentes docentes y ni siquiera sopesa que debe resguardar el derecho a la protesta social, lo que aleja aún más los fallos judiciales de lo justo.

Como dice el comunicado de la Mesa de Unidad de la docencia en lucha: “… la respuesta a los reclamos es más represión y judicialización (…) no nos han dejado otro camino que volver a las calles…”. Es por eso que ayer hubo una jornada de Paro que se repetirá los días 12, 13 y 14 del corriente.  

No es una novedad el atraso salarial en los educadores de todos los niveles de las 24 jurisdicciones del país que lleva a los continuos reclamos de lxs maestrxs y profesorxs y a las mismas respuestas de los gobiernos provinciales con represión, denuncias judiciales y amenazas permanentes contra una docencia que no resiste ningún ajuste más.

En Misiones la lucha tiene larga data, recuerdo haber sido invitado en noviembre de 2022 para dar una charla sobre los procesos de mercantilización y tercerización de la educación que se venían llevando a cabo en la mayoría de las jurisdicciones el país, siendo el caso puntual en esa época en Misiones, que encendió la alarma en los trabajadorxs de la educación, fundamentalmente por la aparición del nuevo Régimen Académico Marco (RAM) para la educación media, promulgado de manera sorpresiva.

A lo que se sumaba la legalización de los acuerdos firmados por el ministerio de Educación provincial con la fundación CIPPEC, la empresa multinacional Natura y la EdTech TICMAS, además de participar la elitista universidad de San Andrés y Somos Red, que también es una empresa de servicios educativos. Sin embargo, todo el universo privado incidiendo en las políticas públicas no llaman a reflexionar críticamente en cuál es el objetivo o peor, ni siquiera a pensar que el Estado se desentiende de la gobernanza de la Educación que pasa a ser gestionada de acuerdo con los intereses de grupos privados. Tampoco llama la atención del ministerio público fiscal, ni de los jueces, ni siquiera para revisar los dineros que le cuestan al pueblo misionero esos convenios, dineros que bien podrían ir a los salarios de quienes en el día a día hacen la escuela.

Pero esos dispendios no parecen ser materia judicializable, ni siquiera opinable, salvo por quienes luchan diariamente por la educación pública y la sostienen, porque son los y las docentes las que sostienen la vulneración social y económica de lxs estudiantes provocada por las mismas políticas de ajuste de pauperización salarial.

La protesta por el derecho a un salario para vivir no tiene caminos alternativos; seguramente, quienes transitan por la Av. Uruguay allí en Posadas, sí.

Comunicado completo Mesa de Unidad de la docencia en lucha

Imagen destacada: CTAA

Publicada en Tramas 8/11/2024

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Caiga quien Caiga


 

Mario Pergolini, la IA y la ignorancia acrítica

El conductor y empresario multimedial, Mario Pergolini, realizó declaraciones en las que afirma que la Inteligencia Artificial “explica mejor que un maestro”.

Mario Pergolini desde su saber mediático, afirma con toda contundencia en un video que se hizo viral, que: “…vos le preguntás al Chat GPT, en sus nuevas versiones, que le explique a un nene cómo multiplicar, se lo explica mejor que un maestro…”. El conductor, desde su propio celular, le pregunta a la IA por una operación de multiplicación y efectivamente la IA le explica y cuando le repregunta para que busque otro ejemplo, la IA responde al nuevo pedido, pero se equivoca: “… si tienes 5 bolsas con 2 caramelos en cada una, podrías sumar 2+2+2+2 y te daría 10…”; le faltó un “2” en la suma para que dé 10.

¡Puede fallar, no es humana! Lo que sí llama la atención es que tanto el humano Pergolini como su partenaire, también humano, no advierten el error y continúan como si nada en el afán de ponderar la sustitución del docente por la IA.

Estas afirmaciones, que en otro contexto serían irrisorias o propias de un sketch televisivo, justamente por el error de la IA en su segunda explicación, sin embargo, tanto los medios hegemónicos como la viralidad en redes sociales levantaron la polémica.

No se trata de debatir con Pergolini, que poco importa para los debates sobre los procesos de privatización que vienen sufriendo los sistemas educativos con el desembarco de las fundaciones, ong y sus convenios con los ministerios de educación, al igual que las EdTech (empresas de tecnología educativa) y sus grandes negocios con las tecnologías de gestión educativa y sus tecnologías del aprendizaje a través de sus plataformas digitales.

Lo importante es el mensaje, mejor dicho, la reproducción del mensaje, porque no es Pergolini quien piensa en la sustitución directa del docente por la estrella tecnológica, me refiero a la IA; son las grandes corporaciones las que decidieron, con la promoción de los organismos internacionales, que la educación sea, no solo el mercado en que la han transformado, sino un campo de experimentación a gran escala; de lo que hemos escrito y hablado mucho.

Pergolini es el mensaje: reemplazar a lxs docentes por la IA, es directo, acrítico, como el de una publicidad que genera efectos “¡Llame ya!”.

Como todo empresario, es portavoz de los mensajes, en este caso, del capitalismo digital que está reconvirtiendo el paradigma educativo y encontrando otro nicho de ganancias cautivas con los convenios ministeriales.

Claro que, como decimos siempre, no estamos en contra de la tecnología, sino que ponemos en cuestión el avance arrollador del tecno – capitalismo en su cruzada por desertificar (como el avance del capitalismo del agronegocio y sus paquetes de agrotóxicos lo hace con el ambiente) las escuelas y universidades; desestabilizar, o peor, eliminar las relaciones pedagógicas con el conocimiento como objetivo, entendiendo por relaciones pedagógicas, las relaciones humanas en contexto de estudio, algo tan simple y a la vez tan complejo como la dialéctica entre enseñanza /aprendizaje.

Las tecnologías del aprendizaje pueden ser muy útiles, tanto como un mapa o un tubo de ensayo en el laboratorio escolar, pero sin docentes no hay educación, solo instrucción, capacitación, pero se decreta el fin del vínculo pedagógico, suplantado por una voz androide y en un futuro, por un androide de apariencia humana, que va a estar entrenado con todos los (dis)valores del mercado del mundo capitalista y sus metas de eficiencia, que se traducen por eliminación de puestos de trabajo, en este caso maestrxs y profesorxs.

La era de la transeducación de la que hablamos en artículos anteriores, ese es el mensaje que promociona el empresario Pergolini, para el que la tecnología es optimización de ganancias, como para todos los milmillonarios dueños de las empresas tecnológicas de las que el ex – CQC es un fiel mensajero.

A propósito, quiero terminar esta breve nota con la intervención de la IA que no es del ChatGPT del milmillonario Sam Altman, dueño de OpenAI, sino la que nos implantó Mark Zuckerberg (ceo y fundador de la empresa Meta) en whatsapp.

Así que le consulté a la propia implicada la opinión que tenía sobre las afirmaciones del emprendedor en multimedios y su respuesta fue: “no estoy de acuerdo con la opinión de Mario Pergolini de que la IA puede reemplazar a un docente. La IA puede ser una herramienta útil en el proceso de enseñanza y aprendizaje, pero no puede reemplazar la experiencia, orientación y apoyo emocional que un docente proporciona a sus estudiantes. Los docentes desempeñan un papel fundamental en el desarrollo educativo y personal de los estudiantes, y no pueden ser reemplazados por una máquina”.

Para muestra, sobra un algoritmo.

Por si no lo vieron o escucharon, aquí está el video.

Imagen destacada: MetaData

Publicada en Tramas 5/11/2024

“Combatiendo el malestar”

 



Una experiencia distinta en teatro, específicamente en unipersonales o como el propio actor y guionista lo denominó, stand up. Alfredo Grande, de la risa a la emoción en esta puesta en la que nos interpela.

En la naciente noche de este sábado pasado, cruzada por la marcha del Orgullo, literalmente cruzada porque pasaba por la puerta de la sala donde nuestro compañero en este portal estaba por estrenar el stand up, con los coloridos colectivos, la música y los cánticos abonaban en la Avenida de Mayo un clima festivo que demoró el comienzo de la representación por cuestiones obvias, los problemas para llegar; hasta el protagonista incluyó la situación cuando dijo, “tuve que estacionar en Chascomús”.

Pero nada podía empañar el unipersonal que estaba a sala plena y demasiado fresca por efecto del aire acondicionado, aunque se fue templando con el correr de los minutos por la intensidad de la trama narrativa que nos demandaba a lxs asistentes el esfuerzo de pensarnos “encerrados” en el malestar que nos provoca la cultura represora, esa categoría tan abarcadora con la que trabaja de manera magistral, Alfredo desde su psicoanálisis implicado.

Pero no se trata de una sesión de análisis, sino del “bienestar”, aunque parezca una contradicción y a propósito de ella, el standapero nos envuelve en una atmósfera de historias, de ideas en donde  las certezas ya no son tan ciertas, de la lógica a la dialéctica, de la racionalidad a la inversión de esa misma racionalidad y entonces de las “verdades” del refranero clásico a la inversión de esa razón autoritaria y el por qué de , “más vale bueno conocido que malo por conocer”, y entonces se pregunta y nos pregunta el actor “¿acaso eso no es anular el futuro?”.

El humor como vehículo es la herramienta perfecta para producir conocimiento, para la reflexión individual y colectiva. Y eso se logra en Combatiendo el malestar. El stand up de Alfredo Grande es performativo, nadie sale como entró, eso es bienestar. La iluminación del escenario y las secuencias musicales contribuyen a generar la atmósfera donde las palabras intervienen en el pensamiento.

El humor, las risas y la emoción, todo contribuye a la constelación de la performatividad, nos lleva a repensar lo dado como simple, a lo que se esconde en un andamiaje más complejo, desde la histórica publicidad del veneno para los mosquitos (Raid), a la noción de exterminio: “… los mata bien muertos”.

Lo revolucionario también tiene su lugar (aunque en mi fuero íntimo, creo que la totalidad del stand up es revolucionario), cuando desde secuencias humorísticas, por momentos muy cómicas hasta el propio ejemplo con el Che Guevara, nos muestra la diferencia entre el límite de la limitación.

Sobre el final, pero no tanto, nos introduce en la (su) intimidad, con el relato de “Bronco”, un caballito de madera, que trajo al escenario, de esos que hace muchos años algunos teníamos como juguete al que podíamos “montar” a los 4 o 5 años para inventarnos historias, pero que ahora se transforma en parte de su historia y de las nuestras (ese u otro juguete).

Particularmente, creo que fue el momento en el que la emoción recorrió toda la sala y fue la conclusión de un gran hecho pedagógico en épocas de “exterminio” emocional para recuperar y sostener el pensamiento crítico.

Además de pasar un grato momento, Combatiendo el malestar es, sin lugar a dudas, una trinchera para enfrentar la batalla cultural contra la barbarie del pospensamiento impuesto por las minorías que traman nuestros destinos.

Publicada en Tramas 4/11/2024

domingo, 3 de noviembre de 2024

“Es una reforma educativa que lleva a profundizar el individualismo”


 

Reproducimos la entrevista a nuestro compañero, Darío Balvidares, realizada en el canal de la Izquierda Diario.

ADOCTRINADXS es un ciclo de entrevistas a educadores, pedagogos y especialistas sobre educación, que en esta primera edición conversaron con Darío Balvidares, profesor y licenciado en Letras (UBA); 30 años en la Enseñanza Media; investigador en Política Educativa e integrante fundador del colectivo editor Tramas – Periodismo en Movimiento, sobre la actualidad educativa en la Argentina de Milei y cuál es el plan de la derecha para la educación.


Publicado en Tramas 02/11/2024

Norman Briski: una clase magistral

Mientras recibe denuncias espurias de apología del terrorismo, el actor y maestro de actores, director de teatro y cine, referente cultural pasó por el aire de Periodismo en Movimiento y brindó una clase magistral.

El miércoles en el programa que se emite por Onda Latina (AM 1010) tuvimos el inmenso placer de entrevistar, quien escribe estas líneas junto a Alfredo Grande, Daniel Campione y Keila Lachner, al enorme Norman Briski, tras sus declaraciones en la entrega de los premios Martín Fierro al cine; ceremonia en la que le otorgaron la estatuilla con la distinción de Premio a la Trayectoria.

Para los medios sensacionalistas (casi todos) el breve y sentido discurso del maestro de actores en el momento de recibir su premio, la noticia lejos estuvo de un análisis de los criterios de verdad, sino que la “primera plana” la ocuparon con el repudio de la sionista DAIA y las denuncias por presunta “apología de terrorismo” y por “apología del crimen” e “incitación a la violencia”, casi un disparate de dispendio leguleyo, sin pretender entrar en comparación con los dichos presidenciales. ¿Acaso la libertad de expresión solo funciona para las minorías que traman nuestros destinos?

Pero en esta nota, no nos vamos a ocupar de tamaño delirio, ni tampoco de la “marca Martín Fierro” devenida a otorgar premios sobre cine, cuando Aptra, tiene periodistas de espectáculos para la entrega de premios sobre radio y televisión, como bien decía nuestro compañero Daniel Campione momentos antes de la entrevista.

Sí, nos sentimos interpelados, en las palabras de nuestra compañera Keila Lachner, certera en su interpretación, referida al discurso de Norman Briski en los premios Martín Fierro: “… más allá de lo que dijo, creo que además de todo, terminó rescatando el arte y la cultura como una forma de resistencia, porque lo que pasó en el momento en el que nombra a Gaza y que hace un silencio y nombra a Gaza otra vez y hace otro silencio, a ustedes no sé, a mí me conmovió y supongo que  a mucha gente logró conmoverla y me parece que ese es el rol, en última instancia, que tiene que tener el arte, en estos momentos o en ente contexto (…) el arte que es capaz de conmover (…) más que por lo que dijo, por los silencios, produce…

Y esta reflexión previa de Keila fue premonitoria, porque la entrevista fue conmovedora, con un decir que atravesaba lo íntimo y se proyectaba sobre los acontecimientos.

En el comienzo de la entrevista, nos agradece el llamado y define el momento como un “momento exótico”, sobre todo por las reacciones de “linchamiento judicial” de esas minorías portadoras de delirios omnipotentes propios de las derechas que establecen el “alucinatorio social”, parafraseando uno de los conceptos que siempre intenta que no olvidemos, nuestro compañero, Alfredo Grande, que abre la entrevista que será la clase magistral de Norman Briski, preguntando desde la simpleza: “Cómo te sentís vos”, en el contexto de las repercusiones que produjeron sus declaraciones.

La respuesta oscilaba y marcaba el estado de ánimo del actor: “por momentos, preocupado; por momentos, son cosas que pasan; momentos, hay que defenderse; momentos, hay que atacar; momentos que te hacen latir más el corazón, te hacen sentir vivo, al mismo tiempo que no quiero estar tan vivo para estas cosas…”, toda una caracterización de una subjetividad que muestra la templanza del que sabe que sus palabras provocan la reacción de las minorías que se saben sin argumentos ante la evidencia del genocidio que, efectivamente, se está produciendo en Gaza, sin embargo despliegan los fuegos judicializatorios contra el parresiastés, el que dice la verdad (parresía: decir todo, decir la verdad asumiendo el riesgo frente al poder).

Sin embargo, la verdad de la evidencia está en las palabras de Norman Briski donde se cruzan la política, la ideología, las miradas culturales transformadas por el arte, por el arte de decir que conmueve.

En el devenir de la conversación navegamos por el concepto de ficción, “…la ficción es como una interpretación que busca más la verdad que la propia realidad (…) se trata de que el arte y todas las formas expresivas estarían queriendo acercarse más a la objetividad de la realidad (…) es un juego humano de excelencia, según en manos de quién cae, si cae en manos del mercado va a hacer que seas un consumidor…”. Toda una idea sobre los alcances de la ficción, cuando es cooptada por el mercado, deja de ser formadora de subjetividad para transformarnos en un consumidor, es decir en un sujeto pasivo y estandarizado.

Pero no solo es el mercado que coopta a la ficción, al ser del arte, sino que la política burguesa la ha tomado, “… nos han sacado la ficción (…) quién la tiene, la tiene este gobierno (…) porque se apropia de los significados, de las representaciones…”.

El desfinanciamiento del cine que asumió como política el gobierno del Javier Milei, presupone también borrar su historia, por eso Briski vuelve a insistir con los cineastas que “hablaban de nuestra realidad, que se han puesto a pensar en las escenas que contiene la sociedad, que no se ven, que están oscuras, que están reprimidas…”. El cine, en tanto manifestación artística, como revelador de lo oculto/social y luego de las llamadas “industrias culturales”, las diferencias entre ese cine “industrial” de mercado y el cine “que no es industria, es heroico, es un cine heroico”, reafirma. De las “industrias culturales”, la conversación hace el enroque con la acumulación del capital y esta idea del capital atraviesa todas las capas sociales.

Pero, luego volvemos a lo subjetivo a lo íntimo que se hizo público en la ceremonia de los premios que es parte de las industrias culturales. Un interesante análisis en el que previamente aclaró que había ganado otros Martín Fierro y nunca fue a recibirlos, pero en este caso entiende que sabía que se iba a “juntar con la farándula”, reflexión que le permite pensar que todo se vuelve espectáculo, “la Casa Rosada como espectáculo” y “la gente está sometida a que va a ver el espectáculo de determinada clase política, de determinados actores, porque está involucrada la farándula…” refiriéndose, a que frente a la miseria y la carencia, el espectáculo es una “salida sensual de la imposibilidad de ser él el actor” .

La imposibilidad de que seamos los actores de nuestros destinos, es también estrategia de ese espectáculo farandulesco que funciona como disuasor e incluso disciplinador entre bambalinas, que nos entre-tiene, es decir, nos sostiene entre. Una interpretación posible, o por lo menos, la que hago luego de escuchar esa secuencia de la entrevista.

Los últimos ocho minutos de la charla con una potente matriz pedagógica, expone al ser humano en toda su dimensión subjetiva comprometido contra las formas de violencia que legitiman los que repudiaron su discurso y lo acusan de “terrorista” y “antisemita”, sin embargo, en su clase magistral, Briski se expone, “siento un enorme dolor por lo que está pasando en Gaza (…) no voy a arrepentirme de nada de lo que dije porque pienso que es mi cuerpo el que pongo  (…) yo soy judío si hay antisemitismo, pero yo soy argentino, como argentino soy judío si hace falta, negro si atacan a los compañeros de Estados Unidos (…) soy aquel que está siendo eliminado, como lo que se conoce en la historia, eliminar para tener más poder, porque lo que están haciendo es para quedarse con esos territorios, es el Estado de Israel, no son los judíos…

Esta breve nota sobre la entrevista intenta poner en la escritura algunas de las ideas que Norman Briski nos dejó para pensar un mundo mejor, con conceptos que surgen, incluso de lo cotidiano familiar: “yo tenía a mi tío, hermano de mi papá, que nos escribía diciendo ‘acá estamos con los compañeros palestinos viviendo’ y era como una alegría saber que esos pueblos semíticos estaban conviviendo en paz…”.

El parresiastés dice la verdad, la verdad que incomoda al poderoso, la verdad que se escribe con el cuerpo y con el arte, pero no con la imposición, ni el temor: “… a mí ningún gobierno me va a decir lo que tengo que hacer…”.

Para quienes hacemos el programa, Periodismo en Movimiento y escribimos en el portal de noticias tramas.ar  la charla con Norman Briski nos confirma que la búsqueda de la verdad no es una cuestión privativa de la filosofía o de las manifestaciones artísticas, el periodismo necesita abrevar en laverdad, dejar el espectáculo, el mercado y sus industrias periodísticas, incomode a quien incomode, porque sólo la verdad conmueve, porque la verdad, en los tiempos que corren, es la única posibilidad de rebelión contra la política (como dice nuestro compañero Alfredo Grande) del cinismo y la hipocresía.

Darío Balvidares

Publicadda en Tramas 26/10/2024